ERASMO QUINTANA
El PP canario está viendo cómo en estos tiempos se producen extraños fenómenos de conjunción del cielo y la tierra, no por difíciles y raros, imposibles de producirse ni remotos. Esto es lo que le parecen los últimos acercamientos de Paulino Rivero al partido de ZP. Rivero acaba de descubrir lo que ya anteriores presidentes áticos tenían descubierto, y con bastante éxito, que es estar bien con el que manda en Madrid. Que el cordero manso mama de su madre y de la ajena se habrá dicho en estos últimos tiempos descubriéndose a sí mismo. Tiempos de una impecable oposición, sin duda, pero de magros resultados prácticos, cosa que habrá echado en cara a su socio y mantenedor en el cargo JM Soria. De éste, conocida es también la alergia, desencadenante en urticaria, que le produce todo lo que huele a izquierdas; tanto, que cuando un secretario general de la Administración central, o ministro, viene a Canarias por exigencia de sus cargos, e incluso el propio presidente del Gobierno, él siempre tiene algo que hacer fuera de la Isla y nunca está para recibirlos como es su deber de cortesía. Con quien sí se lleva de perlas es con "el futuro" del PSC, Jerónimo Saavedra. A juzgar por sus declaraciones están a partir un piñón. Le gusta a Soria el tipo de oposición domesticada, suave y comprensiva que practica el alcalde Saavedra. Ésa sí es oposición como Dios manda. La que pone en práctica "el pasado" de la izquierda canaria, JF López Aguilar, le parece asalvajada y montaraz. Aquí, el popular también se suma al falsete (guiño fariseo de pacto) y a ver quién es más original, él o Rivero. Curioso también resulta que a Soria le encanta que le hagan esa oposición flojona, y no la que él practica, dura, inmisericorde, donde despliega la artillería pesada contra lo que él cree que hacen mal, incluso hasta con aquello que no han hecho.