EL NORTE NICOLÁS GUERRA AGUIAR
Hubo un tiempo próximo en que el rojo adquirió un valor simbólico. Así, rojos eran quienes en la Segunda República no militaban en los partidos conservadores. Y el rojo formaba parte de los símbolos comunistas, socialistas o anarquistas por más que el yugo y las flechas falangistas también estaban "bordados en rojo" sobre camisa azul.
Y por paradojas de la vida parece que el negro y rojo de su bandera no fueron más que una simple copia que hizo Primo de Rivera de la anarquista, el José Antonio fundador de la Falange Española, ideología que defendía a España como "Unidad de destino en lo universal".
Y en plena Guerra Civil algunos poetas falangistas (Cunqueiro, Vivanco, Rosales, Panero, Entralgo) participaron en Corona de sonetos en honor de José Antonio Primo de Rivera, su guía ideológico.
Pero la poesía popular estaba con los republicanos. Y el rojo como símbolo de una concepción a veces revolucionaria, otras no tanto; rojo como elemento común incluso a quienes desde la misma izquierda (liberales republicanos, comunistas prosoviéticos o antiestalinistas, socialistas, sindicalistas) tenían concepciones diferentes sobre el momento (Gallo negro, gallo negro, / gallo negro te lo advierto: / no se rinde un gallo rojo / más que cuando está ya muerto).
Ya avanzado el período de libertades y democracia, muchos ciudadanos reprimidos por el Régimen anterior empezaron a reclamar la desaparición fulminante de todos los signos externos de la etapa dictatorial. Y bien es cierto que algunos desaparecieron, aunque Calvo Sotelo sigue nominando una calle de Las Palmas, la que conduce al aún clausurado teatro Guiniguada, sospechoso caso de muy importantes inversiones públicas durante años. Y Gáldar conserva a la entrada del cementerio -para deshonra pública de mis paisanos asesinados por los falangistas en 1937- el monumento de piedra y gran cruz que los fascistas erigieron en honor a los suyos.
Y en Madrid, donde reside el Gobierno socialista, se ve la fachada de un edificio oficial, el del Cuartel General del Aire. En el frontispicio del mismo, una placa de mármol cuyo texto es fácilmente legible desde la acera: "Francisco Franco Caudillo de España. MCMLIV".
Y el rojo fue lanzado hace años sobre el frontis del Gobierno Militar de Las Palmas, pues hubo en él una placa conmemorativa del levantamiento rebelde del general Franco en la cual se exaltaba al "Glorioso Alzamiento Nacional". Recuerdo que varios jóvenes fueron detenidos y acusados de atentar contra el patrimonio nacional.
Pero no sólo en Gran Canaria se utiliza el rojo para lanzarlo contra edificios. Ciudad Rodrigo es un municipio salmantino que presume de un hijo ilustre, el coronel Cascón Briega, jefe de la Aviación Militar de la República durante el último mes de la Guerra y fusilado en 1939 por los insurrectos. Allí también -fachada eclesial, obvio- resulta agresivo cierto recuerdo fascista que nada tiene que ver con la realidad. Y se denuncia con rojo.
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