JESÚS VILLAR
Cuando se compara la evolución de las regiones europeas y de las CC AA españolas en los últimos 20 años, son cada vez más los intelectuales y líderes de opinión que piensan que la Autonomía Canaria ha sido un fracaso. Son los mismos que creen que en ese tiempo nuestros políticos no han sabido estructurar un sistema justo y equitativo de gobierno para dar ejemplo nacional y europeo en el campo social, educativo, industrial y científico de todas las islas. Una ley electoral surrealista, aprobada por todos los partidos políticos y en la que una persona no es un voto, ha creado un Parlamento que no representa democráticamente a Canarias. Muchos ciudadanos piensan que la mayoría de los parlamentarios de Canarias sólo se representan a sí mismos. Pero este divorcio entre el Parlamento y la sociedad también ha contagiado a las administraciones locales e insulares.
El vaivén de movimientos y elecciones políticas en las últimas dos décadas ha dejado un panorama desolador. Sea cual sea el resultado de las elecciones autonómicas, Canarias ha estado gobernada y controlada por las mismas siglas que la gobiernan hoy. Son las siglas de una mezcla de grupos organizados que nació desprovista de ideología política y social, dirigidos por un grupo mayoritario que representa a una sola isla, y que muy probablemente seguirá gobernando el futuro de esta región en los próximos diez años. Ésa es la verdadera enfermedad del canario que en su estado de letargo perenne sigue sin darse cuenta de que estamos desde hace tiempo instalados en el hit parade de la hecatombe.
Canarias se ha transformado en una partidocracia y funciocracia. Los funcionarios, a los que no les afectará ni esta ni ninguna crisis económica, gobiernan en Canarias siguiendo consignas de los partidos porque son a su vez empleados y empleadores. Somos la región con mayor número de funcionarios por habitante de toda Europa. Sobran consejerías, direcciones generales, instituciones y empresas públicas que multiplican el enchufismo no productivo. No hay una sola consejería que haya sido capaz de poner a Canarias en la carretera del siglo XXI. Estamos a la vanguardia del desempleo en Europa. Junto a Andalucía, contamos con la mayor tasa de desempleo; junto a Extremadura, tenemos el mayor número de mileuristas de toda España: seis de cada 10 trabajadores ganan menos de mil euros mensuales. Pero esta estadística del salario indigno no se produce por la crisis económica sino antes de ella; es decir, seis de cada 10 trabajadores ya ganaban lo mismo que ahora.
Canarias es la autonomía peor valorada en España por el nivel de fracaso escolar. Las dos universidades canarias están a la cola de las universidades españolas en cuanto a su esfuerzo científico. Se gasta dos veces más en pagar sueldos a funcionarios dependientes de consejerías comprometidas con la ciencia que lo que se invierte en becas y proyectos de investigación. Una indecencia. La fuga de cerebros es alarmante. Nuestros talentos tienen que emigrar a países donde les pagan y les reconocen mejor que aquí. Somos testigos de una degradación imparable de la sociedad canaria en la que la mitad de los jóvenes están y estarán sin trabajo en los próximos diez años. Según la Federación para la Defensa de la Sanidad Pública, tenemos uno de los sistemas sanitarios más deficientes del país. Somos la Autonomía con mayor incidencia de diabetes, obesidad y cáncer de mama y la que menos invierte en investigación sanitaria.
El cemento y el ladrillo han destrozado el hermoso paisaje que teníamos en Canarias y se ha instalado la fealdad por costumbre. En este escenario, miles de personas, parejas y familias se preguntan ¿quién puede alquilar o comprar una vivienda digna con la única ayuda de su indigno salario? Los precios de las viviendas en Canarias han llegado a valer lo mismo que un piso en el centro de Nueva York. ¿Cómo es eso posible cuando la mayoría somos pobres o nos hemos empobrecido, y quienes ganan más de 50.000 euros al año son tildados de ricos cuando tan sólo representan el 5% de los contribuyentes? Muchos políticos se han enriquecido con la política y forman parte de los ricos de verdad. Ahora hemos sabido por el Ministerio de Justicia que el partido que preside el gobierno de Canarias es el tercero de España en casos de corrupción. ¿Qué hemos hecho para merecer todo esto? Buen día y hasta luego.