SERGIO DOMÍNGUEZ JAÉN
El concejal de urbanismo en la anterior legislatura en el Ayuntamiento de Telde diletó en una amplia entrevista, pulcramente comunicada por Antonio José Fernández en LA PROVINCIA /Diario de Las Palmas, sobre aspectos de dudosa hechura política que afectan a esa administración.
De su inconexa proclama se pueden extraer algunas consideraciones interesantes como la que aludía, como si fuera un relapso, a su inmaculada gestión al frente de la delegación, al tiempo que afirmaba que es el más honrando de todo el personal del Ayuntamiento. Se sobreentiende que alguien ha puesto su honradez en duda -ya sea el pueblo o la judicatura-. Y ahora resulta que las políticas que se llevan a cabo en las administraciones están exentas de ideología y que todo el procedimiento reposa en los funcionarios públicos, que a la postre son los que deciden por los que han sido elegidos democráticamente porque la ignorancia política de algunos es muy atrevida.
Y sirviéndose de la mixtura, critica, que no argumenta, la labor de un sacerdote que está al frente de una fundación que no hace otra cosa que ayudar al más débil. Por un lado es un deber innegable del sacerdote, pues la Iglesia a la que pertenece es únicamente servicio y por otro lado, se da a entender que la burocracia está por encima del sentido común, sentido común que nos dice que todos esos seres humanos que se recuperan son precisamente a los que hemos excluido de esta sociedad. No veo por qué se indultan construcciones turísticas y con una edificación que se dedica a los marginados no se hace algún trámite donde el espíritu del texto esté junto a la ley.