LEÓN BARRETO.
En tiempos descreídos y laicos buena la ha armado el científico británico Stephen Hawking, quien cree haber encontrado la piedra filosofal y a sus 68 años publica un libro provocador y llamado a ser best seller en el que señala que el desarrollo de la física moderna descarta la existencia de Dios. Ahora el inglés piensa que el big bang, la gran explosión que originó el mundo, fue consecuencia de las leyes de la física y por consiguiente la vida se originó como consecuencia de fenómenos físicos sin que tuviera que intervenir un ente superior para ordenar el proceso. La vida puede surgir de la nada, insiste.
Primero la nada, después la vida y al final para todo cuanto existe la nada otra vez. Así contradice opiniones anteriores, en las que afirmaba que no había incompatibilidad entre la existencia de un Dios creador y la comprensión científica del universo. Ahora, aprovechando que Benedicto XVI va de visita a Inglaterra, rechaza la hipótesis de Isaac Newton, quien estimó que Dios intervino en la creación del mundo. ¿Mera provocación en un país donde los católicos después de Enrique VIII no están bien vistos? En realidad la idea de Dios y la idea del Diablo están en la mente de casi todos los humanos, existe el bien y existe el mal, ambos se complementan y se necesitan mutuamente. Y por encima de todo existe el misterio, que nos hace empequeñecer ante tantas dudas. Para los ateos Dios sencillamente no existe mientras que los agnósticos admiten la duda, señalan que es imposible demostrar o negar la existencia de Dios, dejan abierta la posibilidad. La Biblia dice que debemos aceptar la existencia de Dios por la fe, que puede ser apreciada en el universo, en la naturaleza, en los corazones de los hombres.
También podemos pensar que los físicos y los científicos están innovando continuamente, de tal modo que dentro de cincuenta años sin duda habrá más argumentos a favor y en contra, en este asunto y en el de la vida después de la muerte difícilmente habrá coincidencia de pareceres. Dios y sus profetas: Jesús, Mahoma, Buda. Asimismo es probable que el propio Hawking nos dé otro libro en que opine otra cosa diferente pues hay que provocar y sacar unas perrillas.