GENERALES, INSPECTORES, TENIENTES CORONELES

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NICOLÁS GUERRA AGUIAR
Yo no sé si en la terminología jurídico-policial se matiza como en las aulas, cuando de aspectos lingüísticos se habla. Pero en el terreno de lo puramente teórico, entre "detención" y "retención" hay sutiles diferencias, en cuanto que "detener" es 'prender' ('principalmente, poner [a una persona] en la cárcel por delito cometido'), y "retener" significa 'privar a alguien de su libertad'. Y si la señora del reportaje que paso a comentar "fue puesta en libertad tras tomarle declaración", la diferencia (lingüísticamente) es tenue, pero existe: no fue detenida, sino retenida.

Detenido o retenido, lo cierto es que el sujeto paciente fue llevado a comisaría (sin estancia meditatoria en los calabozos, supongo) y, desde allí, según dictaminaron su señoría o, quizás, las propias autoridades policiales (no sé cómo funciona la cosa), pasó a su casa. Y a la salida, quizás hasta vio a un numeroso grupo de militares que se encontraban a las puertas de la comisaría. (Por cierto, ¿uniformados en la calle?)

Y digo lo anterior porque fue noticia destacadísima en este periódico (impacto informativo del riguroso Pedro Guerra / LA PROVINCIA) que la señora de un general, profesora, había sido "detenida por conducir en dirección contraria durante casi dos kilómetros". Y que, tras crear aparentes situaciones de peligro a quienes circulaban en sentido correcto (entre ellos, un inspector-jefe de la Policía), algunos coches lograron bloquear su marcha hasta la llegada de la Guardia Civil de Tráfico, posterior a la de un teniente coronel del Ejército (de uniforme). Con una frase ("un error lo puede tener cualquiera"), el jefe militar pretende zanjar el asunto, aunque el inspector se niega y reclama la presencia de la Policía Nacional, en cuanto que no estaba conforme con la consideración de "falta administrativa" para solventarlo.
Lo cierto es que la señora del general, profesora, fue condenada a cuatro meses de prisión (que, por supuesto, ni ha de cumplir, ni se le han de exigir) tras una sentencia "de conformidad". Pero, ahora, presenta una querella contra el inspector por supuesta "detención ilegal".
Deben ser los tribunales quienes consideren los hechos, los analicen y, en consecuencia, dicten sentencia. Pero aunque me atraen los elementos relacionados con la detención o retención, con las intervenciones de las fuerzas de seguridad, quiero detenerme en una figura aparentemente circunstancial, ajena, pero que me despierta la curiosidad: el señor teniente coronel del Ejército ("subordinado de mi marido").

Primer planteamiento: su presencia en el lugar de los hechos, ¿fue casual, motu proprio, o consecuencia, por ejemplo, de la llamada telefónica que la señora profesora hace a su marido, el general? ¿Pasaba accidentalmente, fue enviado, se ofreció? Que llegara antes que los agentes de Tráfico, ¿debiose a la prontitud en las tomas de decisiones?

Segunda cuestión: ¿conducía su coche particular, acabada la tarea, o, por el contrario, viajaba en vehículo oficial, con soldado conductor? Y si hubiera sido así, al estar uniformado, ¿cumplía una misión oficial? Si desempeñaba labor inherente a su escrupulosa condición militar, y no es alto secreto, ¿podría saberse qué hacía en aquella carretera?

Tercera consulta: ¿por qué intervino si, a fin de cuentas, se trataba de una cuestión puramente civil, de tráfico, que nada tenía que ver con el Ejército? ¿Reconoció, acaso, en su casual tránsito, a la señora conductora o, al contrario, ya sabía de los hechos? ¿O quizás, en cumplimiento de su deber cívico, tomó parte, pues anónimos ciudadanos discutían o creaban situaciones de peligro?

En definitiva: no tengo muy clara la intervención del señor teniente coronel. Quiero suponer que su presencia en el lugar de autos no fue programada, sino fortuita: si consideramos aisladamente cada una de las distintas circunstancias, la cosa queda en eso, en una casualidad. Pero en conjunto (carretera, hora, llamada, uniforme, señora de general, celeridad, pretende minimizar la importancia del comportamiento...), sí es cierto que puede, al menos, resultar llamativa.

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