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Antonio Garzón Beckmann

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad de Passau, Alemania), Diplomado en Turismo TEAT (UNED) y Máster de Nutrición y Dietética. Integrado en el Turismo desde la infancia y dedicado al turismo y la hostelería canaria en el área de Direcci...

Sobre este blog de Turismo

En este blog se publican artículos sobre Turismo, con las siguientes temáticas: ...


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  • 04
    Junio
    2012

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    ¿Aumentaría un destino su competitividad turística saliendo de la Eurozona?

    El escenario de la salida de Grecia de la Eurozona se hace cada vez más probable. La salida del euro y la vuelta al dracma griego conllevaría de inmediato una devaluación de la nueva moneda con relación al euro, la cual es estimada por diversos expertos economistas entre 40% y 60%. ¿Qué consecuencias tendría una devaluación para el sector turístico griego (o cualquier otro miembro de la Eurozona que salga)? ¿Lo hace más barato y, por tanto, más competitivo? Y, en tal caso, ¿sería un efecto económicamente sostenible en el tiempo?

    Una mayor competitividad exportadora
    Recientemente Xavier Canalis exponía en "Si Grecia sale del euro?tres consecuencias para el turismo" (hosteltur.com, 16.05) los efectos a corto-medio plazo de una salida del euro: Como efecto inmediato, se percibiría a Grecia "como un país con más incertidumbres, más inestable, golpeado por una tremenda conflictividad social. Y una imagen de inestabilidad significará que menos turistas viajarán a Grecia este año, al menos desde los mercados emisores maduros".

    A continuación, "si Grecia consigue ofrecer una imagen de estabilidad interna", le seguirían a corto-medio plazo los efectos positivos de la devaluación de la moneda y Grecia volvería a ser un destino competitivo en cuanto a precio. Para los turistas europeos (con euros, libras esterlinas,..) los gastos extras en destino se abaratarían (si, por ejemplo, el dracma se devaluara un 50% el poder adquisitivo del turista aumentaría en la misma proporción, suponiendo una estabilidad de los precios). También se abarataría el paquete del viaje reservado en destino a través del touroperador, pues el mayorista automáticamente realizaría los pagos en la nueva moneda (o en base al nuevo tipo de cambio), trasladando la ventaja obtenida en el precio de compra de la cama al precio final del paquete turístico. Ya en el pasado mes de noviembre TUI mostraba su intención de incluir cláusulas de garantía al respecto en los contratos con los hoteleros griegos: "en caso de que el euro dejara de ser la moneda (...) TUI está en su derecho de pagar las sumas en la nueva divisa según el curso de cambio establecido por el gobierno" (ver hosteltur.com 07.11.11). Según hosteltur.com (noticia del 25.05.12), TUI recientemente ha introducido este tipo de cláusulas en sus contratos para protegerse de posibles consecuencias de la vuelta al dracma (aunque no se especifica si las cláusulas determinan los pagos en dracmas a partir de la fecha del cambio o sólo aseguran las devoluciones de los prepagos de garantía en euros). A corto-medio plazo, por tanto, se podría interpretar que una devaluación aumentaría la competitividad (por precio) para un destino turístico y, en general, para el poder exportador del país devaluado, es decir, las pocas exportaciones que realiza Grecia (queso de oveja, vino, aceite de oliva,..) serían más baratas para compradores en el extranjero y, por tanto, aumentarían.

    La hiperinflación
    Sin embargo, ¿sería sostenible para Grecia a medio plazo la ventaja competitiva (por precio) lograda a través de la devaluación? Mientras que las exportaciones (entre las que podemos contar el turismo) se harían más baratas, las importaciones se harían más caras, pues los griegos tendrían que pagarlas en euros (o dólares). Asimismo, con la salida del euro podría desaparecer para los griegos la presión de las reformas, por lo que los sindicatos, después de las negociaciones a la baja de los últimos dos años, podrían lograr importantes aumentos salariales, lo cual, en conjunto con el mayor precio de las importaciones, inevitablemente conduciría a una escalada de los precios en Grecia, todo ello en un más que probable contexto de tensiones extremas sobre el sector financiero y cada vez mayor dificultad para acceder a los mercados de capitales. El ex primer ministro griego, Lucas Papademus, recientemente vaticinó, para el caso de la salida del euro, una "hiperinflación y tensiones financieras extremas" (en La Provincia, 24.05). Estaríamos ante una inflación de dos dígitos que rápidamente se podría comer la ventaja competitiva obtenida a través de la devaluación, lo cual le daría un carácter temporal a esa ventaja competitiva del precio.

    Lea el artículo completo en Antoniogarzon.com 

     

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