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Antonio Garzón Beckmann

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad de Passau, Alemania), Diplomado en Turismo TEAT (UNED) y Máster de Nutrición y Dietética. Integrado en el Turismo desde la infancia y dedicado al turismo y la hostelería canaria en el área de Direcci...

Sobre este blog de Turismo

En este blog se publican artículos sobre Turismo, con las siguientes temáticas: ...


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  • 11
    Diciembre
    2014

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    El control de la insulina en las dietas modernas

    En el post anterior, "La diabetes en la hostelería", comenté cómo el control de la secreción de insulina es algo habitual y obligatorio para los diabéticos. Sin embargo, este objetivo no sólo lo encontramos en dietas exclusivas para diabéticos, sino en muchas dietas actuales dirigidas al público en general que quiere adelgazar. Los objetivos dietéticos han evolucionado a lo largo de las décadas: en los años sesenta se centraban en el control de las kilocalorías, siendo la grasa el enemigo a batir ("low-fat"), para concentrarse a partir de los años setenta progresivamente en el control de los carbohidratos ("low-carb"), algo que se mantiene en los 2000, si bien con objetivos más específicos como el control de la insulina ("low insulinemic"), lo cual de una u otra manera forma parte de la mayoría de las dietas comerciales actuales, como veremos en este post.

    Recordemos que la insulina es la hormona que es segregada por el páncreas cuando el azúcar sanguíneo aumenta y se encarga de “almacenarlo” en forma de grasa. Mientras haya insulina en sangre, no puede actuar la hormona contraria, el glucagón, que es el que obtiene energía de las reservas de grasa. Es decir, la insulina almacena el "azúcar sobrante" como reservas de grasa, mientras el glucagón convierte esas reservas en energía. De ahí que las dietas para bajar de peso tengan como objetivo actuar sobre los niveles de insulina. Este es, de forma simple, el principio básico de la mayoría de las dietas modernas. Entre las dietas con objetivos relacionados con la insulina encontramos varias concepciones que podrían clasificarse en los siguientes tres grupos:

     (1) Dietas bajas en carbohidratos o "low-carb"

    El objetivo principal de estas dietas es la minimización radical de la presencia de insulina en sangre a través de la restricción casi absoluta de carbohidratos. Las dietas "low-carb" están basadas en la limitación rigurosa en la ingestión de carbohidratos con el fin de producir cetosis, el estado en que el organismo agota sus reservas energéticas y comienza a quemar grasa para obtener energía. Practicado de forma prolongada lleva asociados varios riesgos para la salud, lo que explica que esta dieta nunca ha sido considerada por nutricionistas como saludable y, mucho menos, como una filosofía de nutrición permanente. 

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