Blog 
Antonio Garzón
RSS - Blog de Antonio Garzón Beckmann

El autor

Blog Antonio Garzón - Antonio Garzón Beckmann

Antonio Garzón Beckmann

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad de Passau, Alemania), Diplomado en Turismo TEAT (UNED) y Máster de Nutrición y Dietética. Integrado en el Turismo desde la infancia y dedicado al turismo y la hostelería canaria en el área de Direcci...

Sobre este blog de Turismo

En este blog se publican artículos sobre Turismo, con las siguientes temáticas: ...


Archivo

  • 18
    Junio
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    ¿En qué medida Canarias es sustituible en lo turístico?

    Durante mucho tiempo muchos han visto los destinos turísticos de Canarias como insustituibles, como si nuestra oferta fuera tan única y exclusiva que los turistas no tendrían otros destinos a elegir para pasar sus vacaciones. ¿Es realmente nuestro producto vacacional tan diferenciado y aporta tanto valor añadido como para poder estirar más el precio (IGIC, tasas aéreas, ecotasa,..) sin sufrir, por ello, un retroceso de visitantes? ¿O, por lo contrario, tenemos más bien productos poco diferenciados y, por tanto, fácilmente sustituibles por otros destinos?

    En cuanto al grado de sustitución, podríamos situar a todo destino (entendido como suma de todas sus componentes turísticas) entre dos extremos: en un extremo tendríamos a un producto altamente diferenciado, con identidad propia y que no sea reproducible en otro destino; en el otro extremo se situaría el llamado commodity, es decir, un producto “estándar”, reproducible sin mayores dificultades por su bajo nivel de diferenciación. ¿Qué posición ocuparía Canarias en esta escala? Durante esta semana un representante del Gobierno definió a Canarias como “producto sin identidad”, lo cual se acercaría más a éste segundo extremo. ¿Es realmente Canarias un “producto sin identidad”, es decir, un commodity o un “producto de marca blanca”? A continuación se debaten ambos extremos en relación a la posición de Canarias como producto turístico en el mercado:

    Extremo 1: ¿Canarias, producto insustituible?

    Pues no. Canarias ya está siendo sustituida progresivamente desde hace más de una década por otros destinos. El destino Gran Canaria entró en el año 2000 en su fase de madurez, perdiendo gradualmente visitantes a partir de entonces. Si se plasman las cifras de visitantes en un gráfico, se puede observar la tendencia decreciente de turistas extranjeros. La flecha discontinua del gráfico anexo indica hacia dónde iba evolucionando el destino grancanario en caso de no producirse distorsiones coyunturales o un rejuvenecimiento del producto. En el 2009 se observa una “distorsión coyuntural negativa” (efectos de la crisis económica global) que se suma a la “crisis de madurez” y reduce más aún la cifra de visitantes en ese año. En el 2011 pasamos al efecto contrario, una “distorsión coyuntural positiva”, el efecto norte de África (“positiva” referido a los efectos aquí contemplados, nunca en cuanto a las desgracias en los países afectados), que aumenta puntualmente la cifra de visitantes por encima de su “tendencia natural decreciente”, a la cual podría volver en breve (curva roja para el periodo 2012-2015). Visitantes extranjeros a Gran Canaria 1995-2011 (en millones) El retroceso en la llegada de turistas durante la última década radica en una pérdida gradual de competitividad turística. Como principales factores competitivos que sufrieron un deterioro y que condicionaron dicha pérdida competitiva cabe destacar el precio, la modernidad y estructura alojativa, así como las infraestructuras turísticas y la oferta de ocio complementario.

    El precio

    La competitividad de un producto se mide en relación a otro u otros. Una pérdida de competitividad en el precio no significa necesariamente que los precios de Canarias hayan subido drásticamente en la pasada década, sino que en relación a la oferta internacional emergente esos precios se han encarecido comparativamente. Durante la primera década del 2000 algunos destinos del Mediterráneo se han desarrollado a un ritmo muy acelerado, pudiendo ofrecer paquetes turísticos a un precio más económico, principalmente debido a sus menores costes salariales. Destaca el desarrollo turístico de Turquía con 10 millones de visitantes en el año 2000 y más de 30 millones en el 2011, el triple en una sola década.

    Recordemos que un camarero turco tiene un coste salarial aprox. de un tercio comparado con Canarias. En el caso del norte de África, con anterioridad a la primavera árabe, un camarero tunecino tenía un coste de una quinta parte de un camarero canario, mientras que uno egipcio tenía incluso menos; sólo cabe recordar que una de las reivindicaciones de la revolución egipcia en febrero del 2011 fue un salario mínimo de 1200EGP, que equivale a unos 150 euros. Si bien la democratización de estos países conlleva importantes subidas salariales, la diferencia en la estructura salarial es tan grande que seguirán manteniendo durante mucho tiempo una ventaja competitiva en cuanto al precio. Si ya de por sí es difícil competir con estos países en precio en el contexto de variables en las que no podemos influir a corto plazo (p.ej. costes salariales), los aumentos de precio de variables en las que sí podemos influir (tasas aéreas, ecotasas, IGIC,..) sólo deberían ser contempladas como medidas de último remedio, pues sería un absurdo turístico distanciarnos voluntariamente más en precio de los competidores.

    Modernidad y estructura alojativa

    Si un destino frena la construcción de nueva oferta alojativa (a través de una moratoria) y apenas rehabilita la existente, a la vez que otros destinos lanzan permanentemente al mercado nuevas camas modernas adaptadas a la demanda actual, el primer destino pierde competitividad en cuanto a modernidad alojativa. Y si, además, la estructura alojativa (en gran parte extrahotelera) del destino con el crecimiento congelado ya no se corresponde con el tipo de alojamiento que pide el cliente (en gran parte hotelero), mayor será el desfase entre oferta y demanda. Es exactamente lo que está ocurriendo en Canarias, la modernidad de la oferta alojativa se está quedando desfasada con relación a los competidores. Y no sólo estamos sufriendo un deterioro cualitativo, sino también cuantitativo, pues la expulsión constante del mercado de camas (principalmente extrahoteleras) está reduciendo la capacidad alojativa de destinos como Gran Canaria, la cual ha bajado en una década de casi 150.000 a 119.000 camas turísticas.

    Continúe leyendo en AntonioGarzon.com

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook