Blog 
Antonio Garzón
RSS - Blog de Antonio Garzón Beckmann

El autor

Blog Antonio Garzón - Antonio Garzón Beckmann

Antonio Garzón Beckmann

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad de Passau, Alemania), Diplomado en Turismo TEAT (UNED) y Máster de Nutrición y Dietética. Integrado en el Turismo desde la infancia y dedicado al turismo y la hostelería canaria en el área de Direcci...

Sobre este blog de Turismo

En este blog se publican artículos sobre Turismo, con las siguientes temáticas: ...


Archivo

  • 08
    Mayo
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Insularizar el crecimiento

     

    La nueva Ley de Renovación Turística en tramitación parlamentaria, a pesar de incluir en su nombre la renovación, que es lo que todos queremos y esperamos (=una renovación del destino, tanto en la renovación de lo existente como en la creación de nuevas camas de cuatro y cinco estrellas, así como en infraestructuras), lo único que renueva en realidad es la prohibición de nuevos establecimientos alojativos y la política de crecimiento-cero. Por ello, sería más acertado llamar a esta Ley por su nombre completo: Ley de Renovación del Estancamiento Turístico, o bien, al postular una moratoria permanente, Ley de Perpetuación del Estancamiento Turístico, es decir, que aquí no se mueve nada. Ni tan siquiera los datos de la primera EPA del 2013, con un número de parados canarios que se acerca a los 400.000, hacen cuestionarse a los legisladores ni en lo más mínimo su intención de congelar nuevamente, y esta vez sin límite temporal, la única vía posible de crecimiento económico real de Canarias.

    Dicho crecimiento-cero para las islas más desfavorecidas en cuanto a su estructura alojativa (antigüedad, tipología alojativa,..) supone de facto un decrecimiento (crecimiento negativo), como se ha podido constatar en Gran Canaria a través de la importante pérdida de plazas alojativas durante la última década. Resulta más que evidente que las islas muestran niveles de desarrollo alojativo muy diferentes como para aglomerar las condiciones para el futuro crecimiento en una sola ley para todas las islas. De ahí que ahora se plantee, aunque de forma timorata y acomplejada, el “insularizar el crecimiento”, es decir, que cada Isla dirija su crecimiento según sus necesidades de desarrollo, algo en que muchos agentes del sector turístico, cabildos y ayuntamientos parecen estar de acuerdo por su irrefutable lógica, pero ¿cómo plasmarlo en la ley?

    A pesar de la urgencia de recoger esta reasignación de competencias a los Gobiernos Insulares en la nueva legislación territorial, tan sólo un partido político minoritario de la oposición ha sido capaz de plantear de forma concreta cómo definir esa “insularización”. Este partido entiende como “insularización” la atribución a cada Cabildo de la potestad de permitir un crecimiento de un 1% anual de la capacidad alojativa, dando por supuesto el mantenimiento de la moratoria, en la mayoría de los aspectos tal como está ahora vigente. Sin embargo, ¿puede considerarse un cupo del 1% anual una vía realista de crecimiento? No, en absoluto. Veamos el ejemplo de la isla de Gran Canaria:

    Gran Canaria, durante los últimos 13 años, ha reducido sus plazas de unas 150.000 a unas 115.000 camas. Un cupo del 1% supondría el permiso de construir 1.150 camas anuales, es decir, aproximadamente un hotel grande (o dos “medianos” o tres “pequeños”). Al ritmo de 1.150 camas anuales tardaría 30 años (treinta) en recuperar la capacidad alojativa que tuvo en el año 2000. Y todo ello suponiendo que no sean expulsadas más camas del mercado, pues recordemos que desde el 2000 ha sido expulsada del mercado grancanario una media de 2.700 camas anuales. De seguir este volumen de expulsión, un cupo de crecimiento del 1% mantendría el crecimiento negativo (2.700 expulsadas contra 1.150 nuevas), y ello sin entrar en las enormes dificultades de la asignación de proyectos a un determinado cupo restringido. Resulta evidente que “insularizar el crecimiento” no puede ser entendido en ningún caso como la otorgación de un cupo restringido, pues se mantendría el decrecimiento económico y la anulación de la creación de empleo real, tal como está planteado en el proyecto de la Ley de Renovación Turística.

    Entonces, ¿cómo “insularizar” el crecimiento?

    Seguir leyendo en AntonioGarzon.com

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook