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Antonio Garzón Beckmann

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad de Passau, Alemania), Diplomado en Turismo TEAT (UNED) y Máster de Nutrición y Dietética. Integrado en el Turismo desde la infancia y dedicado al turismo y la hostelería canaria en el área de Direcci...

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En este blog se publican artículos sobre Turismo, con las siguientes temáticas: ...


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  • 28
    Mayo
    2013

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    Moratoria sí, moratoria no

      

    Después de pasar un año de la presentación del anteproyecto de la Ley de Renovación Turística (Junio 2012) y de casi un año de la prolongación de la Ley de Medidas Urgentes (de Mayo 2012 a Mayo 2013) para “estudiar con calma el contenido de la nueva legislación”, a tan sólo tres días de la aprobación de la nueva Ley en el Parlamento de Canarias, de pronto dentro del mismo partido del Gobierno Canario se ha reconocido, in extremis, lo perjudicial que sería esta nueva moratoria para Gran Canaria (prohibiendo todas las categorías excepto las 5 estrellas) y se pide libertad para la construcción de cuatro estrellas para esta isla, tal como plantea el principal partido de la oposición. ¡Ya era hora de que se reconozca el grave perjuicio que ha originado a Gran Canaria la prohibición de construir hoteles de 4 estrellas durante más de una década!
     
    ¿Las cuatro estrellas como mero “detalle” de la Ley? 
    La prohibición de la construcción de hoteles de cuatro estrellas no es un articulado más de la ley, sino el punto clave de si estamos ante una moratoria o no. La cuestión no es “4-estrellas-sí” o “4-estrellas-no”, sino “moratoria-sí” o “moratoria-no”. Permitir las cuatro y cinco estrellas sin restricciones (y sin consumir más suelo turístico, es decir, sólo con las restricciones que imponen los Planes Insulares) equivale a levantar la moratoria, tal como siempre se ha postulado desde este blog. 
     
    El lector se preguntará, ¿y los hoteles de tres estrellas (e inferiores)? Pues ya están “prohibidos” de por sí por la interacción entre el parámetro de densidad establecido en la Ley Turística de 1995 (60m2 de solar/cama) y las condiciones de precios de mercado de estas categorías, que no hace rentable invertir en estas categorías hoteleras (ver ejemplo numérico en post anterior "Regulación con parámetros dinámicos y cualitativos"). De hecho, después de 1995 no encontramos en Canarias (salvo contadas excepciones) nuevos hoteles de tres estrellas. 
    Por tanto, con la aprobación de la libertad de construir nuevos hoteles de cuatro estrellas, por fin, se estaría levantando de facto la moratoria, a la vez que se estaría reconociendo finalmente el fracaso de las moratorias turísticas y la falsedad de los mitos y erróneas interpretaciones que deliberadamente se han asociado a ella, como, por ejemplo, el mito de los "depredadores del territorio" y la errónea interpretación del término "desarrollo sostenible" (¡que NO es igual a crecimiento-cero!). 
     
    Como uno de los nefastos efectos de las moratorias, cabe recordar que la primera moratoria (Ley de Directrices) fue la principal causante directa del aumento poblacional de Canarias entre 2001 y 2005, lo cual condicionó nuestra actual población activa y, con ello, la actual tasa de paro (ver post anterior: "¿Superpoblación Canarias?"). La retirada de la moratoria es una buena noticia especialmente para Gran Canaria, que durante la última década ha perdido más del 20% de sus plazas alojativas y que tiene en la actualidad una oferta muy limitada en camas hoteleras de cuatro y cinco estrellas.  
     
    Una grave limitación del crecimiento: el cupo del 1%  
    Aunque las enmiendas a favor de las cuatro estrellas se parezcan, no todos los partidos de la oposición han hecho enmiendas de igual contenido con relación a los hoteles de cuatro estrellas. Mientras el partido mayoritario de la oposición, el Partido Popular, pide la libertad a la construcción de categorías a partir de las cuatro estrellas y sin más restricciones que las establecidas por los Planes Insulares, un partido minoritario de la oposición, Nueva Canarias, pide que esta competencia sea trasladada a cada Cabildo, pero con límite de crecimiento del 1% anual. Este planteamiento, si bien acertadísimo en lo relativo a que las competencias para fijar un crecimiento determinado recaigan en cada Cabildo Insular, según ya argumenté en mi post anterior "Insularizar el crecimiento", en lo que a su exigencia de que el crecimiento anual sea de un 1% se refiere sería un despropósito descomunal entrar en la dinámica de cupos anuales nuevamente porque un crecimiento del 1% señalado para Gran Canaria significaría la licencia para la construcción de un hotel anual de unas 1.000 camas, con lo que harían falta 30 años para recuperar las plazas alojativas que ya ofertaba Gran Canaria en el año 2000, con el añadido que anualmente se pierden un promedio de más de 2500 plazas que son expulsadas del mercado, por lo que seguiríamos en el decrecimiento económico. 
     
    Por otro lado, cabe señalar que, en lo que a las categorías de cinco estrellas y cinco estrellas plus se refiere, sería de una aberración de realismo y un despropósito sin paliativos el someterlas a cupos de crecimiento del 1%, ni de ningún otro parámetro, puesto que los largos años de moratorias con flexibilidad para hoteles de lujo, y su nula respuesta por la parte de inversores, han demostrado que los inversores para estas categorías no están haciendo cola precisamente para construir este tipo de hoteles en Canarias.
      
    Además, se crearía el caldo de cultivo idóneo para que entrara en escena el temible y más que posible tráfico de influencia, es decir, se propiciaría la corrupción en la difícil tarea de a quién o quiénes adjudicar esas 1.000 camas anuales que podrían edificarse. Este planteamiento parece indicar que no se han estudiado bien los pormenores de la adjudicación de licencias por cupos: ¿qué criterio se seguiría en su adjudicación si hubiese demandas superiores para construir hoteles de 4 estrellas que ese 1% mencionado? 
     
    Sin duda alguna, la peor de las constelaciones posibles para Gran Canaria sería que se aceptara esta enmienda propuesta por NC, libertad para las 4 estrellas dentro del crecimiento de un cupo del 1% anual. De hecho, seguiríamos estando exactamente donde estamos, en el crecimiento cero, que equivaldría a la perpetuación del estancamiento económico de Gran Canaria. Esta opción del cupo estaría a sólo un palmo de distancia de la opción más nefasta para Canarias, que sería una nueva prolongación de la actual Ley de Medidas Urgentes, con el fin de “poder pensar con más tiempo la nueva ley”, tal como se hizo en Mayo del 2012, obviando que la única “urgencia” real de esta ley siempre fue, desde su primer día, la necesidad de su derogación.   
     
    En conclusión: Esta semana el Parlamento canario define la Ley más importante y con más relevancia para la economía y el empleo canario, especialmente de Gran Canaria. A pesar de ser una Ley Territorial, afecta de lleno al futuro del turismo y de la economía canaria. Nunca antes un texto legislativo tuvo tanta importancia en el potencial de crecimiento económico y creación de empleo de Canarias. Esta semana veremos si el Parlamento se decanta por el crecimiento económico sentando las bases para que los empresarios puedan crear nuevo empleo real (levantando la moratoria y permitiendo hoteles de 4 y 5 estrellas) o se decanta por renovar la política de crecimiento-cero, de bloqueo a la creación de nueva oferta de calidad y de bloqueo al empleo (imponiendo un cupo al crecimiento del 1% o renovando la Ley vigente sin aprobar la nueva Ley). Lo veremos este martes, 28 de Mayo. 
     
     

     

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