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Antonio Garzón Beckmann

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad de Passau, Alemania), Diplomado en Turismo TEAT (UNED) y Máster de Nutrición y Dietética. Integrado en el Turismo desde la infancia y dedicado al turismo y la hostelería canaria en el área de Direcci...

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En este blog se publican artículos sobre Turismo, con las siguientes temáticas: ...


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  • 24
    Agosto
    2012

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    Tenerife y Gran Canaria: ¿Se debe planificar el crecimiento turístico por igual?

    Desde el punto de vista de la planificación legislativa del futuro económico, Canarias se encuentra actualmente en un momento muy importante: Se está tramitando la renovación de la ley que determina las posibilidades del futuro crecimiento turístico en el archipiélago. La pasada década ha demostrado que se ha legislado equivocadamente sobre el desarrollo turístico. Las dos moratorias han fracasado estrepitosamente, especialmente en lo que atañe a Gran Canaria. Ha sido ingenuo pensar que la oferta existente mantendría su competitividad simplemente por impedir el crecimiento de nueva oferta. Incluso se han logrado resultados contrarios a los que se pretendía obtener: aumento récord de población en 2000-2005 en vez de la pretendida contención poblacional; progresiva pérdida de competitividad en vez de su aumento; “muchas camas menos” en vez de “ni una cama más”, etc. En definitiva, una moratoria, tal como se ha planteado en Canarias, no ha sido el modo adecuado de intervención (suponiendo que haya que “intervenir”). De ello se desprende la pregunta: ¿Qué características principales debe tener el nuevo modelo de planificación turística?

    Una de las características de un modelo alternativo debería ser la sustitución de la improvisación por una planificación a medio-largo plazo y diferenciada por Isla.

    La planificación turística en la fase de madurez turística no puede estar sujeta a la improvisación, en el sentido de varias intervenciones seguidas del tipo “hoy congelo el crecimiento y en 3 años ya veremos”. No se puede estar indefinidamente congelando el crecimiento económico por periodos 2-3 años sólo por haber confundido el término sostenibilidad con “crecimiento cero” y, más grave aún, sin haber formulado con detalle ningún objetivo a medio-largo plazo, ni haber tenido en cuenta la evolución de las diversas variables del mercado turístico que afectan a la competitividad (como p.ej. el crecimiento de la oferta hotelera del Mediterráneo), todo ello en el contexto de cifras de desempleo dramáticas y en aumento.

    Además, el simple hecho de que las intervenciones a partir del 2003 (moratorias) se hayan diseñado y ejecutado de forma universal para todas las Islas Canarias muestra la simplicidad del modelo. Un nuevo modelo forzosamente debería estar adecuado a una planificación a largo plazo que no puede ser la misma para las diferentes Islas, pues los desarrollos turísticos y las estructuras alojativas de cada isla son diferentes.

    Un claro ejemplo es la diferencia entre Gran Canaria y Tenerife con relación a las camas hoteleras (datos de junio 2012): mientras la primera tiene 56.157 camas hoteleras, la segunda dispone de 88.943 camas hoteleras. Pero la diferencia no queda ahí. Dentro de las camas hoteleras se aprecian notables diferencias en cuanto a la categoría de los establecimientos. Gran Canaria no sólo tiene menos camas hoteleras, sino que también tiene una menor proporción de las categorías de 4 y 5 estrellas: Dispone de 31.847 plazas de alta categoría, mientras que Tenerife dispone de más del doble de camas de alta categoría, 67.146 plazas. Cuanto mayor sea la categoría hotelera y el número de plazas de alta categoría, más ingreso hay por turista. Por ello, no es de extrañar que Tenerife supere con creces a Gran Canaria en el gasto turístico: en el primer semestre del 2012 los turistas han gastado en Tenerife 2.500 millones de euros (203 millones más que el año anterior), mientras que en Gran Canaria gastaron 1.651 millones (56 millones menos que el año pasado).

    Aparte del número total de camas hoteleras y de la mayor proporción de camas hoteleras de alta categoría, la oferta de Tenerife también se diferencia por una media de edad más joven de las instalaciones hoteleras. Ello se debe al número importante de proyectos hoteleros que se iniciaron en Tenerife durante la segunda parte de la década de los años 90 (prácticamente se ‘colonizó’ la zona de Costa de Adeje entre el Hotel Torviscas y el Bahía del Duque), periodo en el cual en Gran Canaria no entró ni una cama en el mercado por tener en vigor, como única isla canaria, una moratoria turística (a consecuencia del PIOT de 1992-1998). Recordemos que en la década de los 90 en Gran Canaria no se construyó ningún hotel: en 1991 la isla disponía de 35.085 camas hoteleras y en 1999 tenía 35.018, prácticamente las mismas.

    Este comparativo nos muestra un claro ejemplo de que existen desarrollos y estructuras muy diferentes en las Islas, lo cual debería ser argumento más que suficiente para no legislar por igual para todas las Islas. Al elaborar una ley universal para todas las Islas por fuerza se tienen que obviar las particularidades del desarrollo turístico de alguna de ellas. En este caso, al prohibir la construcción de cualquier hotel nuevo, se estaría obviando la necesidad de Gran Canaria de desarrollar más oferta en las categorías hoteleras de 4 y 5 estrellas, tal y como demanda el mercado desde hace dos décadas.

    Al margen de la legislación autonómica canaria, cada isla tiene (o está en trámites de aprobar) un Plan Insular que define su potencial de crecimiento y las zonas en las que se efectuaría. En un post anterior había diferenciado entre suelo protegido (por figuras jurídicas + rústico no urbanizable), que supone un 86,54% de la superficie de Canarias, y demás suelo (urbano + urbanizable + rústico susceptible a ser urbanizado + infraestructuras), que supone un 13,46% del territorio canario. El crecimiento teórico contemplado en los Planes Insulares se efectuaría en suelo urbano consolidado de clasificación turística (que es parte del suelo “urbano” dentro del 13,46%). Nadie ha solicitado desproteger suelo protegido. Sin embargo, por encima de las camas que autoricen los Planes Insulares está la moratoria autonómica, que de momento mantiene su férrea prohibición a cualquier entrada de una nueva cama en el mercado, independientemente del crecimiento de camas que contemple cada Plan Insular (con la excepción ficticia de los hoteles-escuela de 5GL).

    El Plan Territorial Turístico de Gran Canaria, recientemente aprobado por la Cotmac, prevé para la isla de Gran Canaria la posibilidad de crecimiento en los próximos años de 35.087 camas, la mayoría de ellas en zonas ya consolidadas como Meloneras, Pasito Blanco o Anfi Tauro. Casualmente dicha cifra casi coincide con las camas que ha perdido Gran Canaria en su capacidad total alojativa durante la pasada década. En caso de entrar en el mercado dichas plazas (algo improbable, incluso sin moratoria), Gran Canaria llegaría a una capacidad que ya tuvo a finales de los años 90, unas 150.000 plazas turísticas (legales). Podría ser otra forma de entender el concepto de “sustitución de lo viejo por lo nuevo”.

    El Presidente del Cabildo de Gran Canaria (en marzo 2009), José Miguel Pérez, formuló la necesidad de esta “sustitución” de la siguiente manera: “Esta isla es la única que ha retrocedido en camas turísticas; es el momento de recuperar el terreno perdido. […..] Es necesario reconvertir lo que ha quedado obsoleto, pero es necesario también recuperar aquello que ha quedado atrás. […..] Ese crecimiento turístico es posible llevarlo a cabo sin necesidad de ampliar suelo fuera de los territorios donde ese suelo ya está previsto. Es necesario recuperar una oferta, que poco a poco, con el paso de los años, ha ido perdiendo camas legales, y evidentemente esto no puede seguir siendo así; esta isla no puede seguir siendo la única que en virtud de no sabemos qué, le ocurra esta situación; que lo haga el mercado es una cosa, pero que lo hagamos artificialmente, es otra” (José Miguel Pérez, marzo 2009). Este político es ahora Vicepresidente del Gobierno de Canarias y próximamente participará de forma significativa, dado su cargo, en legislar precisamente sobre esta cuestión que comentó en 2009 como Presidente del Cabildo de Gran Canaria.

    En definitiva, vemos que en el caso de Gran Canaria una moratoria de restricción total, como la actual o la que se pretende aprobar en diciembre, impide el desarrollo hacia una estructura alojativa de predominio hotelero, a pesar de constatarse aún una marcada demanda por las categorías de 4 y 5 estrellas en la isla. Por ello, es necesario diferenciar la planificación turística por Islas, sea a través de diferentes excepciones a la ley única, dependiendo de la isla a la que se aplique, o ya a través del traspaso de las competencias en ordenación de la oferta turística a cada Cabildo isleño, de manera que cada isla tenga la competencia sobre la ordenación y planificación turística de su suelo, tal como la tienen en Baleares los Consejos Insulares.

    Versión íntegra del post con todas las fuentes de los datos en Antoniogarzon.com

     

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