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Apaga y Vámonos
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Blog Apaga y Vámonos - María Sánchez Lozano

María Sánchez Lozano

María Sánchez es colaboradora habitual del periódico La Provincia en su edición de papel. Sus relatos de la serie Apaga y Vámonos se publican cada sábado en el suplemento sabático YES desde hace ya dos años y se incorporan ahora a la versión digital del diario.

Sobre este blog de Gente

Amores y desamores para reír y no llorar


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  • Sólo amigos

    Antonio y Natalia habían sido novietes cuando ella era aún poco más que una adolescente con muchas ganas de comerse el mundo a puñados y  las hormonas desatadas y él un patito que estaba dejando de ser feo y empezaba a aspirar a cisne. Habían salido juntos poco más de tres meses, es decir, lo justo para echar unas risas y dar rienda suelta a la atracción sexual que marca las pautas de las relaciones a esas edades. Sin embargo, mientras que Natalia era aún una chiquilla que descubría su trepidante sexualidad, Antonio...


  • El valor

    Él la observó de reojo, como llevaba haciendo ya tantos días, intentando adivinar en su rostro el rastro de un sentimiento diferente al que Penélope parecía sentir por él, pero ella llevaba ya un buen rato inmersa en sus propios pensamientos, ajena a todo lo que estuviera a su alrededor, ajena incluso a él mismo, con la mirada perdida en el fondo de su taza de té.


    Cuando se conocieron había surgido la química de inmediato, de eso estaba seguro, al fin y al cabo él tampoco era ya ningún chiquillo...


  • Una vis cómica

    No es que Sole sea especialmente graciosa ni que esté tocada por el hado del ingenio, pero es innegable que tiene una tremenda vis cómica. Ella no hace absolutamente nada por explotarla, de hecho, es tan reservada que la mayor parte del tiempo se esfuerza en no llamar la atención, pero no suele tener demasiado éxito en la empresa y en la mayoría de las ocasiones su fracaso es debido a esa involuntaria tendencia a la payasada con que su genética, su educación, o puede que ambas, la han dotado.


    Sin querer, Sole pone caras graciosas...


  • Amor no correspondido

    Una noche de principios de diciembre de hace ya unos cuantos años, demasiados en realidad, en una de esas ciudades del territorio español donde los inviernos son inviernos de verdad y mientras una servidora disfrutaba de las copas posteriores a la cena navideña de la empresa en la que trabajaba por aquel entonces, un chico alto y de imberbe rostro aniñado al que no había visto nunca antes se me acercó y se presentó como el nuevo compañero de la sucursal de Cataluña. Yo le di dos besos sin prestarle demasiada atención, po...


  • Yo soy la otra

    Ahí llega. Entra a hurtadillas. Cree que no voy a enterarme de que regresa cuando está a punto de salir el sol. ¡Por Dios! ¡Si es como un elefante en una cacharrería! Seguro que ahora, como siempre, se da un golpe contra la cómoda… ¿Ves? Siempre igual. No enciende la luz para que yo no me despierte y me entere de a la hora que llega, pero se pega una hostia contra el mismo mueble cada jodida noche, se pone a hacer aspavientos de dolor y aún y así cree que está siendo sigiloso y que sigo durmiendo. Lo que el muy est&...


  • Tirar la toalla

    Claudio y Vanesa se habían conocido en el momento adecuado, hacía ya más de veinte años, y desde entonces no habían vuelto a separarse. Por aquellos días ambos cursaban sus estudios de ingeniería, aunque aquella mañana de primavera en la que habían tropezado en la puerta de la cafetería de la facultad y él la había ayudado a recoger sus libros musitando atropelladas disculpas, en realidad él estaba a punto de terminar la carrera mientras que ella no había hecho más que empezarla. Lo cie...


  • 26
    Abril
    2015
    Las Palmas
    Gente
    desamor

    En otra vida

    En otra vida todo hubiese sido diferente. Porque en otra vida tú me hubieses besado aquella noche que parece ya tan lejana, o puede que hubiese sido yo la que te besase, eso no tiene importancia en realidad, lo que sí sé es que nos habríamos dejado arrastrar por aquella corriente que fluía entre nosotros atrayéndonos irremisiblemente, ¡hubiese sido tan fácil! Y, con toda seguridad, después no hubiéramos salido de la cama durante días.


    En otra vida hubiese tenido el valor de decirte que me enamoré...


  • Malos tiempos para el amor

    Mi amiga Cristina dice que o cuento su último desengaño amoroso y expongo al escarnio público al capullo que le ha roto recientemente el corazón –lamentablemente, el último de una larga lista-, o rompemos relaciones, así que no me queda otra que ceder a sus presiones porque Cristina y yo somos amigas desde párvulos y, al fin y al cabo, hay que reconocer que la anécdota es para contarla…


    Es mi obligación, no sólo como amiga de la protagonista, sino también como contadora de historias, adver...


  • Madrastras modernas

    “El mercado está fatal. No hay ningún tío que valga la pena”, solían asegurar a Cristina sus amigas solteras o separadas cada vez que ésta encontraba un hueco en su apretada agenda para poder quedar con ellas y quejarse de lo harta que estaba de su marido y de lo poco que le faltaba para mandarlo a freír monas y largarse con viento fresco.


    Cristina, como una buena parte de las féminas de su mismo estatus y edad, se había casado poco antes de cumplir la treintena, había tenido el primer hijo pocos a&ntild...


  • Mujeres desesperadas

    Sara nunca hubiese imaginado que aquella noche conocería al hombre de su vida. Habían salido unas cuántas amigas, la mayoría solteras irredentas de las que ya han sufrido unas cuántas convivencias y el príncipe, cómo no, se les ha acabado convirtiendo en sapo a base de inevitables dosis de realidad, y después de cenar y disminuir seriamente las existencias de la bodega del restaurante en cuestión habían aterrizado en uno de esos bares en los que cobran el gin-tonic a ocho euros, la carta parece un tomo de enciclopedia y ...