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Blog Azul atlántico - Fernando Canellada

Fernando Canellada

Periodista, subdirector de La Provincia-Diario de Las Palmas.

Sobre este blog de Canarias

Nada humano resulta ajeno.


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  • 17
    Julio
    2015

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    Un intelectual en Caritas

    Gonzalo Marrero y las prostitutas

    Gonzalo Marrero Rodríguez es un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra, como escribió el poeta. Acaba de ser nombrado por el obispo Francisco Cases como nuevo director de Caritas de la Diócesis de Canarias en sustitución de Pedro Herranz. Su ejemplo es un testimonio que nos obliga a escribir de él. Catedrático de Psicología en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, culmina su etapa en el “alma mater” canariensis en agosto para centrarse por completo en su compromiso con la caridad bien entendida. Seguidor de la causa de Jesús de Nazaret, este profesional cristiano y militante de Coalición Canaria con pasado político, describe con sincera emoción como atiende, escucha y aconseja a inmigrantes, desempleados y prostitutas, como se coloca al lado de los que más lo necesitan sin pedir nada a cambio. Lo hizo siempre, pero ahora con más tiempo.

    Intelectual irónico, singular y agudo, ha dedicado gran parte de su vida a Gran Canaria y a Canarias. Lo ha hecho con generosidad y altura de miras. En la línea más honesta del pensamiento político cristiano ejerce una autoridad moral que actúa buscando el bien común. Piensa por cuenta propia, desde la dignidad y la coherencia, y ha pagado el peaje del alejamiento aunque se ha mantenido siempre en la autenticidad, ese roque donde habitan las personas de categoría, íntegras, de una pieza.

    El nombramiento de Gonzalo Marrero ha venido a coincidir con el paso del papa Francisco sobre el espacio aéreo canario a su regreso del viaje a Ecuador, Bolivia y Paraguay. No es casualidad. Parece más bien una señal providencial. La Iglesia que propone Francisco coincide con la que siempre ha defendido Gonzalo Marrero y que encarnó con notable ejemplaridad el sacerdote Pepe Alonso, su compañero de estudios teológicos, su amigo del alma y, en su etapa final, su colega de desvelos universitarios. Un Papado que regresa al liderazgo mundial con su intervención en conflictos internacionales, que ha dado nueva marcha a una Iglesia en salida y que acaba de lanzar un grito para custodiar este planeta, el hogar de todos. Tal y como Pepe Alonso imaginaba y esperaba.

    Lejos del vacío que padece la sociedad actual, el destino de Gonzalo Marrero, cimentado en un mensaje que nos fue dado hace ya más de dos mil años, le lleva ahora a escribir un nuevo capítulo de su vida con los que más lo necesitan. Con libertad y con esperanza, se rebela contra la injusticia y el sufrimiento de seres inocentes, y trata de dejar un mundo mejor a los que vienen detrás. Es un hombre nuevo, testigo de que Dios es caridad.

     

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