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Marisol Ayala

La periodista Marisol Ayala es una de las firmas m√°s reconocidas y seguidas de la actualidad de Canarias desde hace m√°s 30 a√Īos, 25 de ellos en La Provincia. Hace cuatro a√Īos se baj√≥ de la vor√°gine de la prensa diaria y dej√≥ el peri√≥dico La Provincia, rotativo al que le unen lazos sentimentales. Hoy...


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  • 27
    Febrero
    2015

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    Sociedad Las Palmas

    Como un alma en pena

    Vivir con la sospecha de no tener un pasado infantil inmaculado, de haber sido robada de una vulnerable cuna no ha sido fácil. Ruth es otro ejemplo conocido de una serie de atropellos históricos de adopciones a precio de saldo o falsificaciones documentales a los que desde hace unos años vamos poniendo cara. Un calvario. La prensa canaria ya ha localizado a decenas y decenas de casos. La de hoy tiene 48 años y desde pequeña la mujer que en la actualidad tiene una vida feliz, casada y madre de tres hijos, tuvo la intuición de que sus padres a los que adoró sin reparo no lo eran en lo biológico. Se ha empecinado en conocer la verdad, “su verdad”, especialmente desde que su madre enferma de Alzheimer le martilleaba con su mente atrofiada y le repetía una y mil veces un “mi hija, nunca te tuve en la barriga…”.

    A partir de ahí y de veladas conversaciones con familiares, Ruth activó en su alma esa herida que lleva tres años tratando de cerrar con mucho dolor y generosidad. Nada reclama y nada reprocha; sin embargo sí quiere que aquella adolescente sin cara que la parió y la dejó en la clínica Santa Catalina de la capital grancanaria salga a su encuentro. Ella, aquella joven, puede tener hoy alrededor de 68 años, edad estupenda para reparar el daño incluso de forma anónima aunque nada hay que saldar pero sí ayudar a recolocar la vida de esta mujer que se muestra segura, fuerte, pero que cuando termina de hablar con un periodista amigo llora con tanta amargura que ella misma se sorprende. El terreno de los sentimientos es tan malvado e impredecible que aunque pensemos que lo tenemos todo controlado en una habitación lejana se esconde ese dolor y de pronto abre las puertas de par en par y saluda con un torrente de lágrimas.

    Ruth quiere por conocer la verdad. Solo saber por qué la abandonaron, si fue un bebé vendido, si pagaron por ella. Muchas preguntas sin contestar. Hace poco contaba de qué manera sus amigos del barrio de su infancia hacían comentarios referidos a su adopción. La niñez es cruel, ya lo sabemos, pero esos niños comentaban lo que escuchaban de un adulto insensato que desvelaba un secreto doloroso. Dudo que Ruth llegue a conocer a su madre biológica pero ella sigue buscando documentación que tiene que ver con el día de su nacimiento y los recién nacidos que se registraron en esa fecha. Tirar de cualquier hilo. Cuando hablas con ella conmueve su tenacidad y me pregunto cuántos otros niños de la época estarán viviendo el mismo sufrimiento. Muchísimos porque durante el franquismo y el post franquismo España fue paraíso de los desmanes en el que los derechos eran solo patrimonio de unos cuantos, militares, médicos y aquellas “bondadosas” monjitas que bajo la mascarada de hacer el bien jodieron muchas vidas.

    La de Ruth sin ir más lejos.

    Lee más temas en el blog www.marisolayala.com

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