Blog 
Blog de Marisol Ayala
RSS - Blog de Marisol Ayala

El autor

Blog Blog de Marisol Ayala - Marisol Ayala

Marisol Ayala

La periodista Marisol Ayala es una de las firmas más reconocidas y seguidas de la actualidad de Canarias desde hace más 30 años, 25 de ellos en La Provincia. Hace cuatro años se bajó de la vorágine de la prensa diaria y dejó el periódico La Provincia, rotativo al que le unen lazos sentimentales. Hoy...


Archivo

  • 14
    Mayo
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Dos caraduras y un buen vecino

    Mediodía de un jueves. Dos amigos hablamos en la calle. De pronto dos chicas pasan en un coche y arrancan de cuajo el retrovisor de un vehículo azul, impecable, aparcado a nuestro lado. Nos miramos con la certeza de que se bajarían y dejarían un teléfono para afrontar la responsabilidad del daño causado. Además del retrovisor dejaron como huella un importante daño en la pintura.

    Siguieron su camino y pararon como a 50 metros. Miraron desde lejos para observar si podían irse de rositas. Creían que no las había visto nadie. Ambos vimos que no tenían intención de dejar nota alguna así que decidimos actuar: “Oye, oye…”, las llamamos, “eso no es así; dejen una nota porque lo que han hecho le cuesta una pasta al dueño”. Típica discusión mal encarada que sirvió para que de mala gana dejaran un número a la vista. Hasta ahí todo bien. De pronto vimos pasar de nuevo el coche y pararon a la altura del vehículo dañado intentando llevarse la nota que habían depositado. Y es ahí cuando mi amigo se hizo con la nota y además con la matrícula. Otra discusión porque, alegaban “estaba mal aparcado”, “vale, pero eso que lo decidan las aseguradoras, pero tú le haces una putada al tío”, del que, por cierto, no sabíamos su identidad.

    Cuando ellas se habían ido mi amigo se acercó al vehículo azul y entonces se percató de que había un número de teléfono a la vista. Muy enfadados porque nos pareció un gesto de mala gente dado que quien iba a pagar la reparación era el seguro y no las dos desalmadas, contamos lo ocurrido en un bar cercano por si conocían el coche. Pasadas las horas apareció al dueño, llamó a las infractoras que no atendieron el teléfono hasta que finalmente una voz le indicó que no podían ser ellas porque en ese momento estaban en otro lugar de la isla. Bueno, lo encabronaron tanto que localizó a mi amigo que al conocer la desfachatez de las dos chicas se prestó de testigo para reforzar la denuncia. Ni ellas ni nosotros sabíamos que el dueño del vehículo era un policía local que ese jueves se tropezó, supongo que como mil veces al día, con dos ciudadanas incívicas pero a su vez con un vecino responsable. Implicarse en situaciones de abusos sea para ayudar a un policía o a un marino mercante, reconforta. 

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook