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Marisol Ayala

La periodista Marisol Ayala es una de las firmas más reconocidas y seguidas de la actualidad de Canarias desde hace más 30 años, 25 de ellos en La Provincia. Hace cuatro años se bajó de la vorágine de la prensa diaria y dejó el periódico La Provincia, rotativo al que le unen lazos sentimentales. Hoy...


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  • 11
    Septiembre
    2015

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    Sociedad Las Palmas

    Pilar Vera: “Me convertí en una persona incómoda"

    La Presidenta de los Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 que se estrelló en Barajas en su entrevista más sincera

    “Ni los anteriores ni los actuales monarcas nos han recibido a pesar de haberles solicitado audiencia”

    “España sostiene un sistema diabólico para los pasajeros que sólo cometen el ‘delito’ de subirse a un avión”

    “Me duele como activista ciudadana y como canaria el abandono de tantas familias de mi Isla”

    “¿Cómo podían culpar a los fallecidos de errores que cometieron los que están vivos?”

    Pilar Vera Palmés es presidenta de la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 de Spanair desde hace seis años, uno después del accidente que el 20 de agosto del 2008 se convirtió en una de las mayores tragedias aéreas de España cuando el MD-82 con matrícula EC-HFP se estrelló poco después de iniciar el vuelo Madrid-Gran Canaria. Murieron 154 personas y sobrevivieron 18 con graves secuelas de por vida. Vera se ha convertido en cabeza visible de una lucha sin cuartel para que se haga justicia.

    Pilar no sabe de dónde saca fuerzas para poner voz a tanto dolor causado y alzarla en nombre de los ausentes, entre ellos su sobrina Ana, 30 años, fallecida en el accidente. En esta amplia entrevista habla del duro proceso que ha vivido durante seis años que incluye amenazas de muerte, decepciones, miserias humanas, abandono gubernamental y judicial, abogados carroñeros, familiares que se rinden y dolor. Pilar Vera nació en Las Palmas de Gran Canaria, “mi acento canario me delata”, y es licenciada en Derecho.

    Pilar Vera: “Me convertí en una persona incómoda

    Pilar, hábleme primero de su sobrina, la persona que con su muerte le situó al frente de una batalla sin cuartel, en defensora y ahora presidenta de la AVJK5022 que usted preside. ¿Cómo era?

    -.Ana tenía sólo 30 años, alumna del Canterbury en Las Palmas, estudió Veterinaria, hablaba cuatro idiomas, y ya antes de acabar la carrera en la Universidad de Las Palmas tenía trabajo: la contrataron como veterinaria en Inglaterra. Era extraordinaria, inteligente y tenía una sonrisa que iluminaba hasta la “panza de burro” más oscura en Las Canteras, su playa… Sacó la plaza por Oposición de Inspectora de Sanidad del Gobierno de Canarias y la destinaron a La Gomera… El día 20 de agosto regresaba a Las Palmas después de unas vacaciones con su novio por el norte de la Península. El 26 regresaba a Madrid porque el 1 de septiembre empezaba su trabajo como inspectora de salud. Por su preparación, por su positiva forma de ser y por su inteligencia, no debió dejarnos tan pronto. Heredó de sus tíos la afición por viajar: se subía a un avión todos los fines de semana, a Las Palmas, a Londres, a Madrid… Y grandes viajes: India, Europa…

    -.Tengo la impresión de que nunca pensó que lo que comenzó como un asesoramiento acabara convirtiéndola en un personaje mediático, respetado y temido.

    -.Le cuento. Con ocasión del primer aniversario de la tragedia, mi cuñada me pidió que la acompañara a Madrid, quería ver el lugar donde Ana cerró sus ojos por última vez. Y por circunstancias que serían muy largas de contar y a sugerencia de AENA, me acerqué a la Asociación para que nos incluyeran en la lista de personas que necesitan credenciales para bajar al lugar de la tragedia. Me pareció bien unirnos los afectados, familias y supervivientes. Lo hice y me encontré con una Asociación a punto de desaparecer por la ambición desmedida de algunos “profesionales del derecho, americanos y españoles”.

    -.Noqueados, sin medios, sin asesoramiento. Eran presa fácil para los poderosos letrados.

    -.Así fue, de hecho en abril de 2009 se desató una polémica mediática en Gran Canaria: se hizo público un contrato que tenía un despacho americano con un abogado de Las Palmas por el que se repartían las “ganancias” de las futuras indemnizaciones. No viví ni estuve ese primer año en la Asociación, me asqueaba profundamente leer las ruedas de prensa que daban los abogados americanos en Las Palmas con asistencia de colegas españoles, para captar clientes rotos de dolor que no estaban en condiciones emocionales de decidir lo mejor para su futuro. Me dirigí en varias ocasiones a los colegios de Abogados de Las Palmas y Madrid pidiendo ayuda para las familias, pero sin ningún resultado. Tampoco me enteré de que ninguna Autoridad de ninguna administración: local, autonómica o central hiciera nada por proteger de aquellos acosos a las familias. Jamás había estado en un juzgado ni por una multa y, de repente, tuve que pisarlos en varias ocasiones como presidenta de la AVJK5022 por unos hechos con los que no tuve nada que ver, sólo por el mero hecho de ser su representante legal.

    -.Unas víctimas defendiéndose incluso de demandas, el mundo al revés y los políticos hablando sin tener ni idea.

    -.Exactamente. ¿Cómo podía ser que las víctimas afectadas de la mayor tragedia aérea en España se tuvieran que defender judicialmente de cuatro demandas? Un auténtico despropósito que no volverá a suceder: durante cinco años he perseguido el Estatuto de la Víctima del Delito primero en Europa y luego en España. Finalmente, en abril de este año las Cortes aprobaron la ley orgánica que lo contiene, en su artículo 8, prohíbe expresamente que ni abogados ni procuradores acosen a víctimas de tragedias múltiples hasta pasados 45 días del hecho causante, tal y como ocurre en Estados Unidos, bajo sanción grave que el propio Consejo de Estado en su informe de esa ley, amplió a muy grave.

    -Sin ánimo de reprochar nada a nadie, pero pocos supervivientes se quedan en la asociación. Han preferido alejarse supongo que por salud mental, por intentar reconstruir su vida.

    -.Mire, seguiría contando multitud de encrucijadas en las que la mejor decisión, la más aconsejable para la salud, era dejarlo y no empecinarse en continuar, pero aquí seguimos. Hay cuatro supervivientes que se implicaron en diferentes etapas, pero hoy solo uno sigue en la Junta, los demás han retomado su vida y bien que han hecho. Se han quedado en el camino todas aquellas familias que cuando vieron que había que unirse y sacrificarse dieron la espalda a la Asociación; yo digo que a los suyos, a los que iban en aquel avión. Me duele doblemente como activista ciudadana y como canaria el abandono de tantas familias de mi Isla. La AVJK5022 nunca ha discriminado a los fallecidos, su lucha ha sido por todos, al margen de que sus familias estuvieran aquí o no. No quedaba otra opción, ellos no podían elegir y lo que hicieran sus familias era cuestión suya, no de los que fallecieron.

    -.Usted, ustedes, han puesto contra las cuerdas a la aviación civil. Cuando le escucho me digo que mucho han tenido que estudiar para conocer los vericuetos de un mundo tan árido, lejano, hermético, como es la aviación comercial. Lo saben todo o casi.

    -.Le decía al principio que siempre tuve claro que quería viajar… Durante más de 50 años  interrumpidos desde el 2010 que recorrí Namibia, fue el último viaje que hicimos con mi hermano Mario– no he cesado de recorrer países, sumergirme en otras culturas, en otros modos de vida, solo por placer… Conozco toda América del Norte, Centro y Sur, salvo Ecuador y Colombia. Asia, en un 60%; África, en más del 50%; toda España incluidas sus islas… Jamás me perdieron una maleta y aunque tuve algún susto (en México DF un aterrizaje de emergencia por aviso de bomba falso, iba un dirigente sindical en el avión; en Santiago de Compostela una salida de pista…) no fueron importantes. Jamás escatimé un euro en la compañía aérea ni en el billete de avión. Podría ahorrar en la comida, en el hotel, pero nunca en las conexiones aéreas internas. Éramos un grupo pequeño que dedicábamos entre 15-20 días al año a recorrer un solo país con un objetivo común: ver todo lo más posible y empaparnos de otras formas de vida.

    -.Y llegó el 20 de agosto, vuelo Madrid-Gran Canaria…

    Perdió la vida mi primera sobrina, la mayor de mis 14 sobrinos. Ni ni ella, ni ninguno de sus compañeros de viaje a la eternidad merecieron morir de esa infame manera: caídos a plomo, carrera loca por un terraplén de 40 metros, estrellarse, incendiarse y estallar las más de 80 toneladas de queroseno que el avión llevaba en sus entrañas para convertirse en una macabra pira funeraria con toda la hierba que crecía salvaje en medio de las dos pistas de Barajas.

    -.Ahí supongo que dio comienzo un aprendizaje duro.

    -.Cuando me hice cargo de la AVJK5022, las familias creían que los pilotos –como sostenía la desacreditada Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac)– eran los culpables. Les fui explicando mis argumentos. No estuve en el primer año de vida de la AVJK5022, pero tampoco perdí el tiempo por conocer las causas de esta tragedia. Expuse que esta catástrofe se empezó a gestar el 22 de julio de 2008, cuando Aviación Civil prorrogó el certificado de aeronavegabilidad del avión (permiso de circulación para entendernos) sin inspeccionarlo. Ese avión tenía multitud de lo que en aviación se denominan “averías diferidas”, podía volar con ellas pero sin la seguridad de tenerlas operativas, y le tocaba hacer una parada documental y técnica completa a los tres años, que se cumplieron el 22 de julio de 2008. Eso lo reconoce el informe oficial de la Ciaiac en su página18. Albergo la esperanza de que la causa penal se reabra para que se aclare, ya que el Juzgado número 11 de Madrid investigó del 20 de agosto de 2008 hacia adelante, no lo que pasó con anterioridad a ese día.

    -.No se caracteriza por no hablar claro. La primera vez que la escuché pensé: esta mujer pone voz al dolor causado.

    Y tuve la osadía de decir públicamente las irregularidades detectadas en la aviación comercial. El primer sorprendido fue el colectivo de pilotos, ni siquiera ellos eran capaces de ponerse en la situación de las familias, de sus compañeros fallecidos. ¿Cómo podían culpar a los fallecidos de errores que moralmente estamos convencidos que cometieron los vivos? James Reason, psicólogo y estudioso del error humano, sostiene que los accidentes nacen en las decisiones “de los más altos centros de decisión del Estado” y se producen cuando todos esos errores se alinean en una misma dirección, teoría del queso gruyere: agujeros uno detrás de otro y no esparcidos sin alinearse.

    -.Lo cierto es que el accidente puso patas arriba las carencias, los chanchullos, el ocultismo y los brutales intereses de las compañías. ¿Cuántos otros accidentes no investigados han sido producto de equipos obsoletos o de falsas inspecciones? Después del accidente de JK5022 de Spanair da la impresión de que juegan con nuestras vidas.

    -.Hay una palabra que define el 20 de agosto y los días siguientes: caos. Cerca de las 12 de la noche del jueves 21 de agosto, apareció por Ifema la entonces directora general de Protección Civil para decirnos que en vista de las dificultades para las identificaciones, los trámites iban para largo; que los recintos feriales no eran lugares apropiados para esperar ni para los cuerpos, con temperaturas de más de 30 grados en Madrid, ni para nosotros. Así que se abrió un centro de espera en el Hotel Auditórium; a partir de ese momento nos recluían allí. Es decir, más de 34 horas después de ocurrida la tragedia, aparecía alguien del Gobierno para algo más que hacerse la foto, que fue lo que hicieron los que acudieron a dar el pésame, empezando por los anteriores y los actuales monarcas, que nunca nos han recibido a pesar de haberles solicitado audiencia. Estoy en Mallorca y aquí se celebra la Copa de Vela patrocinada por Mapfre. ¿Será esa la razón?

    ¿Y qué hicieron los políticos canarios que salieron pitando para Madrid? ¿Les apoyaron en esos momentos?

    -.Se lo diré. Hubo incluso algún dirigente canario al que sólo le preocupaba el destino de una familia. No se atrevió a entrar en el salón habilitado para las reuniones de las familias con la compañía aérea que solo mentía: nunca explicaron por qué tardaron 30 horas en facilitar la lista oficial de pasajeros, ni tampoco los entresijos del estado en que estaba la seguridad de la compañía, porque económicamente estaba quebrada. ¿Sabes una cosa? Sus entonces dueños, Gerardo Díaz Ferrán, en la cárcel por delincuente empresarial, y Gonzalo Pascual, ya fallecido, la vendieron por un dineral a la Compañía Aérea Escandinava y dejaron la caja vacía. ¿Casualidad que no pagaran por aquello y terminaran haciéndolo por otras cuestiones igualmente dañinas para la sociedad? Retomo el hilo. Aquello era un sin vivir, con un abogado que fue la estrella de los programas de radio y televisión informando de cuestiones que no le dolían y para las que no tenía autorización. Logramos que lo echaran de allí presionando a las autoridades canarias.

    -.¿El Gobierno de Zapatero tampoco se interesó por los familiares y las víctimas?

    -.El domingo apareció por primera vez la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega. No a ver a las familias, sino a visitar la oficina de víctimas. Se le pidió que entrara en aquel salón de actos que era una bomba de relojería y lo hizo. Escuchó a todos los que pidieron la palabra y se comprometió a que las familias tuvieran privacidad, algo difícil en un hotel (el más grande de Europa según su publicidad) donde había bodas, fiestas, congresos y también familias de luto que esperaban día y noche una llamada para recoger el cuerpo de los suyos y marcharse a enterrarlos.

    -.Duro lo que cuenta.

    -.Es difícil imaginar que pueden pasarte las cosas que, al menos yo, viví allí. Persigue-ambulancias, como los llaman en Estados Unidos, persiguiendo y presionando para que firmáramos contratos de trabajo con despachos americanos, psicólogos que se rompían y a los que casi tenías que consolar, vendedores de libros, predicadores, etc… Los días se hacían interminables, esperar esa llamada que te llevaría a un lúgubre salón del cementerio de la Almudena, donde te hacían elegir la corona, la esquela, entierro, nicho o incineración, y luego finalmente el juez te hacía firmar un papel donde te entregaban el cuerpo, pero sin que lo vieras. Era mejor para ellos, no para ti. No tuve valor para ver a mi sobrina Ana, era muy presumida y muy guapa. No querría que la viéramos cómo quedó y no lo permití. Convencí a sus padres para que la recordáramos como era, llena de vida y con su eterna sonrisa.

    -.Convivir con la carroña no es fácil, hay que estar a su altura.

    -.La miseria humana no tiene límites. Cuando crees que lo has visto todo, siempre hay algo que te sigue sorprendiendo. ¿Cómo era posible que aquella tragedia no hiciera tambalear los oscuros intereses de todos los que ya entonces ocultaban la verdad? Una catástrofe aérea tiene intereses infinitos: la compañía aérea, la aseguradora, el fabricante del avión, el operador aeroportuario y sus planes de emergencia, el regulador que debe vigilar, inspeccionar y regularizar la situación de los permisos de los aviones y de sus propietarios; todos tienen algo que perder, pero nada en comparación con la muerte de nuestros seres queridos. Nosotros ponemos los muertos y ni siquiera nos explican – casi siete años después – las causas de su muerte violenta.

    -.Ya le dije antes que es usted un personaje incómodo, no me entraña pues que las amenazas de muerte hayan llegado.

    -.Me convertí en un personaje incómodo cuando empezaron a amenazarme de muerte, con llamadas telefónicas. Creo intuir de dónde venían, a algunos no les convenía que dijera a las familias que era un error firmar unos contratos donde sólo se garantizaba el cobro de sus honorarios y no el resultado de su trabajo, pero nunca tuve tiempo para averiguar de dónde procedían, sino para trabajar las 24 horas al día por esta causa en la que creo… Pensé que se cansarían y eso pasó… ¿Sabes cuál fue mi vacuna, aconsejada por un amigo comisario de Policía? Salir en los medios. En 2010 y 2011 hice más entrevistas de las que podía soportar… Debió ser un buen antídoto, porque a finales de 2011 cesaron, aunque coincidió con el cierre de las investigaciones en el Juzgado número 11 de Madrid… En cuanto a la seguridad aérea, me he convertido en un icono para los profesionales del transporte. Lo que ellos no pueden, lo denuncio yo, aunque cada vez estoy más decepcionada con un mundo donde todos, industria, regulador, profesionales, etc., contribuyen a sostener un sistema diabólico para los pasajeros que sólo cometen el delito de subirse a un avión.

    “El colectivo más dañino han sido los abogados sin escrúpulos ni moral”

    -. ¿Qué cuestiones le han animado a seguir en la Asociación? Sospecho que eso tiene que ver con escenas vividas, historias, dolor…

    -.Mire, yo he puesto al servicio de la asociación, mi trabajo,  profesión, conocimientos…, todo lo que tengo. Y he conocido a la mayoría de los compañeros del último viaje de mi sobrina Ana a través de sus familias, a veces me parece incluso que los conocí en vida. Todo es tan real en cómo los recuerdan que me han transmitido esa percepción. Yo no creía en las casualidades antes de echarme la Asociación a la espalda, pero a veces dudo por cosas que me han sucedido. Un día el hijo de una víctima me dice: “Mi madre tenía un bolígrafo como ese y lo llevaba en la misma parte del bolso que tú”. O un padre de su hija: “Mi hija era tan ordenada como tú, tenía su agenda de contactos, que me enseñó, escribía en un taller de escritura y contaba la historia de su familia”.

    -.Le pudo la parte emocional y la necesidad de justicia.

    -.Más que razones sentimentales, que fueron al principio de mucha emoción, no podíamos permitir que la única Asociación de Víctimas de la aviación comercial en España desapareciera. Se había creado por la memoria, entre otros, de más de 70 residentes o nacidos en Gran Canaria. Y también otras poderosas razones tras conocer a tantas familias humildes que se enfrentaban a lo desconocido sin saber cómo y no es que yo lo supiera, pero sí sabía que ese primer año ellos habían tenido muchos más problemas de los necesarios y yo había mantenido a mi familia a salvo de agresiones gratuitas por parte de aquellas personas sin escrúpulos a las que no les importaba nuestro dolor, sólo rentabilizar sus cuentas.

    -.Y entonces se dijo: “No los voy a dejar solos”.

    -.Bueno…, lo que voy a decir es verdad y políticamente incorrecto, pero el colectivo más dañino con las familias del accidente de Spanair han sido los abogados sin escrúpulos ni moral, que afortunadamente son los menos.

    -.Han pasado siete años del accidente, seis desde que usted está al frente de la asociación. ¿Cuántas veces ha pensado en dejarla?

    -.Entré a finales de septiembre de 2009. En la asamblea de noviembre me eligieron vicepresidenta y en mayo de 2010, presidenta; cuando se marchó la anterior al quedarse embarazada. Recibí una Asociación con un pasado que lastraba su futuro hasta el punto que propuse desaparecerla y crear otra. Se asustaron con mi propuesta y ningún miembro de la Junta me secundó. El tiempo me dio la razón, porque cuando empezaron a llegar las demandas, quien recibía las notificaciones de los juzgados, quien daba la cara con los abogados, quien pensaba cómo defendernos, quien buscaba dinero para pagar los gastos, era yo… Todo eso dejó cicatrices en mi salud, porque se unía al intenso trabajo que ya soportaba cumpliendo el objetivo principal: depurar responsabilidades, con todo lo que eso conllevaba, en el Juzgado número 11 de Madrid que investigaba las causas. Lo fácil era marcharse; lo difícil, quedarse y defender la inocencia de las personas que se pusieron al frente de la Asociación en condiciones muy difíciles. Me quedé. En octubre de 2009, conseguimos presentar a un abogado penalista como acusación popular en el Juzgado que sigue estando con la AVJK5022. ¿Cómo encontrar peritos que pudieran probar las causas y errores del accidente? Lo fácil era tirar la toalla.

    -.¿De dónde saca usted tanta fuerza para su lucha sin tregua?

    -.Lo desconozco. No miento. Ante cada dificultad me digo que tengo que parar. Mi hermano Mario, que siempre me apoyó, me decía que por mucho que lo intentaran nunca me podrían quitar el sueño de lograr justicia y verdad y que sólo dependía de mí el que lo consiguieran. Sus palabras están en mi corazón. Me niego a rendirme y a que esta tragedia acabe sin justicia, sin verdad y sin responsables.

    www.marisolayala.com

     

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