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Marisol Ayala

La periodista Marisol Ayala es una de las firmas m√°s reconocidas y seguidas de la actualidad de Canarias desde hace m√°s 30 a√Īos, 25 de ellos en La Provincia. Hace cuatro a√Īos se baj√≥ de la vor√°gine de la prensa diaria y dej√≥ el peri√≥dico La Provincia, rotativo al que le unen lazos sentimentales. Hoy...


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  • 09
    Diciembre
    2015

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    Sociedad Las Palmas

    Querida Venezuela

    Crecí con el lenguaje de la emigración, con la familia yendo y viniendo, buscadores de vida como tantos canarios.

    Viajar a Caracas y entrevistar a Chávez han sido dos experiencias únicas.

    Venezuela se ha liberado al fin de Hugo Chávez y de Maduro, una liberación que ha costado vidas y miserias. Todos hemos seguido con atención el proceso electoral de la Octava Isla, porque todos, al menos los canarios, sentimos amor por Venezuela, su gente, su música, sus paisajes su vida. Hoy escribo un texto personal recordando a gente querida, mi viaje a Caracas, la entrevista con Hugo Chávez y el dolor que supuso dejar un país destartalado, expoliado por sus dirigentes.

    Son tantos los recuerdos que desde niña escuché en casa sobre Venezuela que antes de conocerla ya la quería. La “culpa” de mi amor por la octava isla la tienen mis tíos Carmina y Pepín, ella hermana de mi madre y madre de mis primos, entre ellos Mari Carmen, esa persona que desde hace años vive en el mejor lugar de mi corazón. Por ellas, por sus idas y venidas de la Venezuela esplendorosa a Canarias, sabíamos qué era Sabana Grande que era el Puerto de la Cruz qué era una arepa, como eran sus playas, como era su música, qué eran y tantas cosas para nosotros desconocidas. Mi tía Carmina fue como la madre de mi madre y en casa la admirábamos tanto como a su marido, Pepín, y a sus hijas; de hecho a mi prima Alicia le debo estar viva. Ella ejerció de madre dándome el pecho porque la mía no estaba muy bien de salud y ella estaba criando a mi primo Pepe Juan. Cada vez que los tíos y primos venezolanos venían a la isla era una fiesta. Regalos y sobremesas. Eran socialistas y recuerdo verles cuchichear con mi padre cuando encendían un habano y comenzaba la interminable charla. Pepe tenía gafas de pasta negra. Su imagen me recordaba mucho a la de Allende, de manos fuertes y gran sentido del amor.

    Querida Venezuela

     

    Ellos venían un mes cada dos o tres años pero siempre sabíamos cómo estaban. Alguien lo decía, pero no sé quién. La tía Carmina era muy ocurrente y sabía muchas historias con lo cual yo era la presidenta del club de fans.

    Fueron ellos pues la primera imagen que tuve de la emigración y lo que me ató sentimentalmente a Venezuela. Lo que yo no entendía era por qué iban y venían. Con el tiempo supe que emigrar era la única alternativa que tuvo la España en los años 50 y especialmente Canarias, un archipiélago aislado, habitado por la miseria. La situación de la España de entonces era una travesía de emigración que desgraciadamente hoy han vuelto a realizar muchos hijos de aquellos emigrantes pero a otros países. En cada viaje a la “Octava Isla” llevaban en la espalda una mochila llena de miedos, de incertidumbres. La persecución política era en algún caso la causa de la huida y en otras muchas la necesidad de llenar la despensa porque los niños tienen la buena costumbre de comer, pedir, estudiar, vivir. Venezuela fue para miles de canarios la despensa, el volver a empezar, en la isla que los recibió con los brazos abiertos y les dio cama y comida. Amar a Venezuela es fácil y mi familia la adora y la sufren. En estos últimos diez años ellos han sido testigos del desplome de un país que siendo rico empobreció por mil razones, pero sin duda por la nefasta política y la iluminada gestión de un gobierno que, menos mal, hace unos días parece haber borrado del mapa lo que quedaba de Hugo Chávez. Pero no crean que sacar adelante a una sociedad como la venezolana que ha respirado por inercia, por puro hábito será fácil. La ruina de Venezuela es brutal, una escasez humillante. No hay más que ver los resultados de las elecciones para comprobar que hasta los chavistas han votado en contra de Maduro y eso teniendo en cuenta el fanatismo de los seguidores de Hugo y Cía., es un dato no menor. Resumiendo, que el triunfo histórico de la oposición obteniendo 110 diputados contra 55 del chavismo no ofrece dudas, de tal manera que hasta el tramposo de Maduro y los suyos no han abierto la boca.

    Honestamente creo que nada tiene que ver la emigración de hoy con la que protagonizaron en los años 60 tantos canarios que cogieron el petate, subieron a los suyos a un petrolero rumbo a La Guaira (Venezuela) y después de semanas de dura travesía llegaron a la Octava Isla. Nunca me cansaré de alabar a esos miles de canarios, gente modesta, humilde, que tuvieron el coraje de dejarlo todo, un país en ruina, una dictadura asfixiante y que con una mano atrás y otra delante viajaron hacia la incertidumbre...

    Continúa leyendo en www.marisolayala.com

     

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