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Marisol Ayala

La periodista Marisol Ayala es una de las firmas m√°s reconocidas y seguidas de la actualidad de Canarias desde hace m√°s 30 a√Īos, 25 de ellos en La Provincia. Hace cuatro a√Īos se baj√≥ de la vor√°gine de la prensa diaria y dej√≥ el peri√≥dico La Provincia, rotativo al que le unen lazos sentimentales. Hoy...


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  • 03
    Mayo
    2017

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    Sociedad Las Palmas

    Reyes y Pino, el valor de adoptar seis hermanos

    Los niños vivían en un centro de Menores y corrían el riesgo de ser separados si los adoptaban varias familias.

    Cuando las mujeres se casaron y conocieron la historia no lo dudaron: “Nos íbamos a llevar a los gemelos pero nos dijimos “o todos o ninguno, deben seguir juntos”

    “Hemos hipotecado nuestras vidas por lo más bonito del mundo, estos chiquillos”, dicen.

    Reyes y Pino, el valor de adoptar seis hermanos

    Cuando Reyes Lázaro, trabajadora de Menores, y Pino Santana, funcionaria, contrajeron matrimonio civil el 22 de febrero del 2008 comentaron a sus amigos: “ahora queremos formar una familia”. Ninguna de las dos pensó que dos años y pico después su casa se convertiría en una bulliciosa guardería habitada nada menos que por seis hermanos es decir, los niños que han acogido. La Dirección General del Menor decidió el 22 de mayo del 2011 concederle la guarda y custodia al matrimonio lésbico, tal como figura en el escrito que oficializa la cesión “en régimen de Acogida Familiar, Administrativa Permanente y Remunerada”. Se trataba de seis hermanos que tenían edades comprendidas entre los 7 años y los 14 meses cuando llegaron a su nueva casa, hace 13 meses. Pino y Reyes son pues “madres” de seis niños que hasta entonces vivían en un Centro de Acogida y que estaban condenados a crecer separados, sin el afecto de sus propios hermanos, sin abuelos, sin una familia cercana. Es cierto que allí la atención administrativa la tenían asegurada pero el afecto diario no. La decisión del matrimonio sorprendió a la propia Dirección del Menor del Gobierno de Canarias y es el único caso de acogida numerosa que existe en Canarias; es más que probable que en España no haya otro igual.

    Pasó que Reyes trabaja desde hace más de diez años en un Centro de Menores de Gran Canaria cuya responsabilidad es de la Ong Mensajeros de La Paz pero cuya actividad con niños, los acogidos, está concertada de la Dirección del Menor del ejecutivo canario. Lleva Reyes muchos años bregando con pequeños que tocan en esa puerta con una mochila llena de los más variados y duros problemas. Un día llegaron al centro dos gemelos, de los seis que acabarían acogiendo entre ambas. Fue tal el cariño que le tomó a las criaturas que no tenían más de 14 meses que hizo los trámites para llevárselos a casa los fines de semana, etc. “Pero se me partía el alma cada vez que los sacaba y dejaba atrás a sus hermanillos”. Fue entonces cuando Pino, que por su trabajo vivía alejada del dolor diario de ver a niños que al cumplir la mayoría de edad se enfrentarán a un futuro incierto, la que escuchando los lamentos de su mujer, Reyes, dijo: “Oye quiero hablar contigo. O nos los traemos a todos o a ninguno”. A partir de ahí Reyes habló con sus jefes de Mensajeros de La Paz a los que agradece una y mil veces su generosidad y comprensión, especialmente a Estela Hernández y Alonso Ramos, máximos responsables de la organización en Canarias, que después de situarla en la responsabilidad que asumían llevándose a seis hermanos a casa la apoyaron incondicionalmente.

    El matrimonio viven en dos pisos que han tenido que adecuar a la nueva y numerosa familia para que sus niños tengan comodidad, de manera que la casa es un campo de batalla en actividad constante. Pino y Reyes se conocieron muy jovencitas y cada cual tenía su vida. Hasta entonces ninguna había confesado su opción sexual con nadie que un día recuerda Reyes “ella (Pino) me dijo que era lesbiana y yo, te hablo de hace muchos años, le dije, pues sigue tu camino que a mí no me va ese rollo”. Pero pasados diez años Reyes recolocó sus sentimientos y fue la que movió ficha para reencontrase con la que sin saberlo era el amor de su vida. Fue un proceso complicado que finalmente tuvo el final que ellas eligieron. Casarse, vivir juntas y compartir. Reyes estaba todavía confusa con su opción sexual que lo primero que hizo fue acudir al Colectivo Gamá cuya lucha por los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB) le han prestigiado desde que se pusieron en marcha.

    Pero ya todo eso es pasado; es presente es una casa llena de mochilas, zapatos de deporte, lápices esparcidos, bulla, música, risa y fiesta. Más dos perros que son parte de la familia, Pirri y Katu-Sandunga, que apenas se les escucha. Lo que ellas le han brindado a estas seis criaturas una de las cuales, la mayor, ha escrito apresurada lo siguiente en una cuartilla que me entrega: “Gracias a las dos “mamás” por lo que han hecho por mis hermanos…”.

    Menores, ayuda en lo económico

    La Dirección General del Menor del Gobierno de Canarias tiene asignado un costo diario por cada niño en protección, lo mismo esté en régimen de acogida familiar que en un centro oficial, de manera que Pino y Reyes, el matrimonio que ha tenido la generosidad insólita de acoger a los seis hermanos para evitar separarlos, reciben una ayuda. Aunque la misma “no cubre todos los gastos pero, bueno, entre una cosa y otra más los abuelos, la familia y nosotras que las dos trabajamos, vamos saliendo”.

    Los niños están escolarizados y la verdad es que hay que estar muy organizados para que cada cual acuda puntual a clase, cumpla con sus actividades, su aseo personal, etc., “Esta casa funciona un poco como un pequeño cuartel y todos ayudan”. Salvador Falcón, primo de Reyes, también entra en el zafarrancho y por la tarde se mete en la cocina a preparar la cena para los niños. Los disciplina y los entretiene: “En esta casa cada mañana se pone un caldero al fuego y ya el segundo plato, la frutas, la merienda y todo eso, se va preparando poco a poco, entre unos y otros”. Mientras hablamos los niños entran y salen de la cocina pegados a las faldas de sus mamás. “Ya no sabríamos que hacer sin ellos. Ahora, eso sí, a las ocho de la noche ya están todos en la cama porque también nosotras necesitamos descansar, escuchar el silencio, pensar y darnos un respiro”. Porque claro, al día siguiente a las siete, hay que estar en planta, preparar los desayunos, llevarlos al cole y salir a trabajar. Frenética actividad doméstica.

     

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