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Marisol Ayala

La periodista Marisol Ayala es una de las firmas más reconocidas y seguidas de la actualidad de Canarias desde hace más 30 años, 25 de ellos en La Provincia. Hace cuatro años se bajó de la vorágine de la prensa diaria y dejó el periódico La Provincia, rotativo al que le unen lazos sentimentales. Hoy...


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  • 12
    Octubre
    2014

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    Un bebé obró el milagro

    Jamás había visto a nadie tan delgada. Nunca. Conocí a Maleny en su destartalada casa/solar de Vecindario. Alguien me alertó sobre su estado y la necesidad de que fuera trasladada a un centro especializado en trastornos alimenticios. Sus padres habían tocado en mil puertas pero ninguna se abrió y es que hace años en Canarias la anorexia no tenía ni la cobertura sanitaria ni la consciencia social actual.

    Estaba en los 17 años pesaba 29 kilos, medía 1.72 y seguía viéndose gorda. Tanto, que cada día salía a correr por los alrededores de su casa para detenerse siempre en una farmacia en la que se pesaba. Una esclava de la báscula, una enferma incontrolada que sometió a sus padres a tal calvario que hasta el olor de la comida que cocinaban en la vivienda le provocaba. Lo detestaba hasta el punto de que su madre la elaboraba en un cuarto trasero de la casa, lejos, para que a la niña el olor no la alterara. Más. De madrugada Maleny interrumpía el sueño y salía a correr hasta agotarse. Su psiquiatra no podía con ella, se le escapaba, y a ella misma se le iba la vida. Con esa precaria salud decidió poner su vida al límite, cosa en la que tenía experiencia: Se quedó embaraza con 40 kilos. Desde entonces ni el médico ni yo la perdimos de vista, a veces con llamadas, a veces con recados, pero quisimos que nos sintiera cerca. Necesitaba personas ajenas a su familia que le apoyaran. Quería tener el bebé pero estaba aterrada.

    Vivimos épocas mejores, épocas peores. La llegada del bebé abrió una ventana a su vida de tal manera que un día razonó y concluyó que si ella no cuidaba de él no lo haría nadie: “Solo me tiene a mí”, dijo. El milagro de la vida quiso que la victoria de Maleny nos sorprendiera a todos. Desde la cuna su bebé le ayudó a reconducir su vida y salir de pozo en el que vivió años. Nada queda de aquella joven de ojos grandes, huidizos y cara huesuda que conocí en el peor momento de su vida. Hoy pesa 70 kilos y es feliz. Un día de revoltura me dijo que quería escribir su vida y hace poco supe que está en ello.

    Lo hará. Y lo hará en recuerdo de su madre a quien sí venció la anorexia. El dolor pudo con ella.

     

     

     

     

     

     

     

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