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Marisol Ayala

La periodista Marisol Ayala es una de las firmas más reconocidas y seguidas de la actualidad de Canarias desde hace más 30 años, 25 de ellos en La Provincia. Hace cuatro años se bajó de la vorágine de la prensa diaria y dejó el periódico La Provincia, rotativo al que le unen lazos sentimentales. Hoy...


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  • 05
    Abril
    2015

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    Sociedad Las Palmas

    Una antorcha llamada Saida

    Cuando el 6 de febrero del 2013 Saida Prieto subió al escenario de la Gala de Carnaval de Tenerife lo hizo con la ilusión de quien cumple el sueño de su vida, candidata a reina de las fiestas. Todo era felicidad. La gala se televisaba en directo cuando de pronto una chispa procedente de la pirotecnia con la que el diseñador Wily Jorge decidió adornar el diseño de su candidata, que estaba cerca de Saida, envolvió su traje en llamas y le causó quemaduras en el 48% del cuerpo. Una antorcha humana. El suceso conmocionó a los espectadores, que no conocieron el alcance de los hechos hasta el día siguiente. El saldo de la noche no pudo ser peor para Saida, o sí; pudo acabar con su vida.

    Una antorcha llamada Saida

    Dos años después sus responsables se sentarán en el banquillo de los acusados para responder de una imprudencia grave. Tarde, es verdad, pero sabemos que la justicia se basa en legajos carentes de alma que a veces se traspapelan. Los acusados son Willy Jorge, el diseñador cuya pirotecnia causó las quemaduras a la chica. Tres años de cárcel para el artista y los mismos para Francisco Trujillo, el exgerente de Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cruz. La Fiscalía exige asimismo 1,3 millones de euros para la joven. Esos son los datos informativos, el suceso y sus consecuencias.

    Los daños personales han sido brutales. No hay más que observar la cara de la chica antes y después de lo ocurrido para entender el calvario vivido desde aquella noche hasta hoy, de hecho continúa en tratamiento psicológico. Hay declaraciones de Saida que recordarlas ponen los pelos de punta: "Me estaba abrasando, no podía escapar del traje. Luchas por salir de ahí y no era consciente de lo que estaba pasando hasta que desperté en la UCI. Me destrozaron la vida". Lo suyo ha sido una lucha sin cuartel contra unas secuelas físicas que ha combatido en silencio. Poco a poco los familiares filtraron el estado real de la niña, su gravedad y la situación económica que ocasionaban las idas y venidas de la familia a la Unidad de Quemados de Sevilla, donde permaneció ingresada. Ni ahí el Ayuntamiento de Santa Cruz fue generoso. Incluso le aconsejaron no hacer ruido, alcanzar acuerdos con la aseguradora pero sin altavoz. Sabemos que el poder es un hacha para meter miedo pero ya se acabaron los tapujos.

    Saida lo contará todo en el mejor lugar posible. El juicio.

     

     

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