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Marisol Ayala

La periodista Marisol Ayala es una de las firmas más reconocidas y seguidas de la actualidad de Canarias desde hace más 30 años, 25 de ellos en La Provincia. Hace cuatro años se bajó de la vorágine de la prensa diaria y dejó el periódico La Provincia, rotativo al que le unen lazos sentimentales. Hoy...


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  • 09
    Diciembre
    2014

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    Y los asesinos de mujeres salieron de cacería …

    Lunes negro: Tres cadáveres relacionados con violencia de género en menos de 24 horas

    Dos mujeres y un hombre murieron ayer en tres supuestos casos de violencia machista en Valladolid, Bilbao y la localidad valenciana de Paterna. Los asesinos de mujeres han sido este lunes negro más eficaces que otras veces; salieron de cacería y de nuevo se encontraron con mujeres aterradas, reducidas a la indignidad, rotas, frágiles. Por lo que escucho y leo en los tres casos la violencia era de conocimiento vecinal o familiar ¿y?, pues que nadie movió un solo dedo para alertar. Aquí tienen una muestra. Una vecina dice respecto a uno de los casos: “Los golpes en la casa se escuchaban cada día o casi cada día”. La pareja vivía en un bloque de vivienda, es decir, que la sordera vecinal era evidente. La sordera y la total ausencia de compromiso.  Como si no fuera con ellos.  La violencia de género parece que vuelve a ser “cosas de alcoba, líos de pareja”. Hubo una vez en España campañas contra la violencia que animaba a familiares, amigos y vecinos a denunciar lo que escuchaban, veían o sospechaban en el entorno. Ya no. Los recortes, la extinta política de prevención para educar a la ciudadanía no existe. De vez en cuando algún político con escaso prestigio hace la consabida declaración de intenciones para curarse en salud, cubrir el expediente. Humo. Tres mujeres asesinadas en 24 horas, tres cadáveres que de nuevo nos sacude el alma. La crueldad, el sentimiento de posesión de ellos, directamente responsables de este horror, espanta y su maldad se cuela por los huecos más insospechados. Cuando un hombre quiere matar, mata, la cuestión está en saber cuándo hay que amparar a su presa y para ello la sociedad tiene que implicarse mucho más. Muchísimo. No podemos dejarlas sola. No debemos.

    Lobos con piel de cordero. Con ese disfraz embaucan poco a poco a mujeres inseguras, desprotegidas, sometidas, sin amparo. Creen que son sus dueños y en esa dirección trabajan cómodamente hasta asesinarlas. Ellos lo saben. Las tienen a su merced. A merced de su maldad, de su intimidación, anuladas hasta límites insospechados. Ayer escuchaba una reflexión que comparto; hablaban de una conducta social que debemos rectificar. Cuando una mujer es asesinada los medios de comunicación detallan el recorrido de su vida, huida y golpes, en cambio nadie tiene la menor curiosidad por conocer el recorrido vital del asesino. Lo sacamos de la escena del crimen y a otra cosa. Detenido, cárcel y nadie habla de él. Punto y final.

    Estos días en Las Palmas de Gran Canaria un novio atlético golpeó a su pareja y cuando intervino la policía golpeó a uno de los efectivos causándole graves heridas. Así de “valientes” son los desalmados que arreglan sus problemas a golpes, intimidando, agrediendo. Nada se les pone por delante. La personalidad del tipo ha sido conocida al tratarse de un destacado deportista, según me cuentan, de lo contrario, el anonimato.

    En fin. Hoy de nuevo tenemos que recordar que 14 de las 15 mujeres muertas en el 2014 que denunciaron previamente a sus asesinos no fueron escuchadas y sus perfiles calificados de “bajo riesgo” por la policía. ¿Nadie le puede pedir responsabilidades a los incapaces, escasamente empáticos que con decisiones erradas ponen a una mujer a merced de su asesino? El enredo del ovillo es tan grande que no se sabe ni por dónde empezar. Que sólo el 1,5% de las denuncias por malos tratos las presente la familia o el entorno de la víctima es otro dato que habla por sí solo. Costó muchos años y muchas muertes que la sociedad entendiera que la violencia machista no es un asunto privado pero ya ven, visto lo visto, ha servido de poco. Ellos siguen mandando y matando.

    O espabilamos o el futuro de nuestras niñas está en peligro.

    Para denunciar violencia de género llamar al 061. El número no queda registrado en las facturas del teléfono.

    Conoce el blog www.marisolayala.com

     

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