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Blog Bungalow 103 - Ignacio Moll

Ignacio Moll

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Es subdirector general de Editorial Prensa Ibérica en Canarias, responsable del área comercial y de marketing, y director de Radio Canarias. ...

Sobre este blog de Economía

Canarias es sinónimo de turismo y es precisamente esta industria la que directa o indirectamente sostiene y nutre a todo el tejido empresarial del Archipiélago Canario. Todo está vinculado, de una u otra manera con el turismo, hasta lo más insospechado.


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  • 12
    Noviembre
    2012

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    La playa de Las Canteras tampoco existe

     Mucho me temo que el gran interés reflejado por el gobierno de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria por atraer a una parte de los turistas que se alojan en nuestras zonas vacacionales del sur de Gran Canaria, haya perdido algo de fuelle. Es importante llevar a cabo acciones promocionales en las zonas donde se alojan y donde discurre la vida turística de los millones de extranjeros y nacionales que nos visitan cada año, por supuesto, pero no basta con solo eso.

    Jochen Schmidt, de Múnich (*), alquiló un coche en Mogán con la idea de visitar nuestra ciudad. El deseo de su familia era visitar el “casco antiguo” o “barrio histórico” de nuestra capital, “die Altstadt” como se diría en su idioma. La entrada a la ciudad y la búsqueda de nuestro casco antiguo, para nosotros Vegueta, acabó en la entrada al Sebadal porque, por toda la avenida marítima que cruza la ciudad de sur a norte no encontró ninguna señal, ningún icono, nada que le indicara que debía salir de esta vía y entrar en la ciudad para llegar al casco antiguo. Vegueta- Triana, luego Triana- Vegueta y por último Bravo Murillo: Esto es lo que indican las señales en la autovía marítima desde el primer cartel de salida a la altura del mercado de Vegueta ¿Qué significa Vegueta- Triana (por no decir Bravo Murillo) para un turista que se aventura por propia iniciativa a visitar nuestra ciudad? Realmente no tiene que significar nada.

    La familia Schmidt , totalmente desorientada, llegó a la plaza Belén María, preguntó allí a quien pudo entender su español macarrónico y volvió sobre sus pasos. A la vuelta, siempre buscando el “casco antiguo” no supo si entrar por el acceso que hay entre la estación de guaguas de San Telmo y la estación de servicio, cruzar la “calle inglesa” Pilarillo Seco y continuar por Francisco Gourie para adentrarse en el laberinto de calles del Teatro Pérez Galdós antes de cruzar el Guiniguada por donde estaba el Puente de Palo y doblar por el Mercado de Vegueta para aparcar en el parking- explanada que hay entre éste y la autovía. Ante la duda los Schmidt siguieron para el Sur, que eso sí está indicado ¿nos sorprende que los turistas independientes, aquellos dispuestos a alquilar un vehículo y acercarse a nuestra ciudad, se  desesperen al venir? ¿Creemos que la publicidad boca –oído, por supuesto negativa, no nos va a afectar? ¿Cuál será esa noche el tema de conversación en el restaurante del hotel? En este tema concreto no tenemos ningún tipo de empatía con el turista, no nos ponemos en sus pies y no hacemos el ejercicio de analizar realmente cuáles son sus necesidades. Si no llega, si no le indicamos como llegar ¿cómo queremos que nos visite, que visite nuestros comercios o que consuma? Realmente visitar nuestra ciudad es, hoy por hoy, una aventura.

    De igual manera, la familia de Jules van Santen, de Amsterdam (*) intentó llegar a la playa de Las Canteras pero le fue imposible siguiendo las indicaciones de los carteles de la autovía marítima. En ninguno está indicado y en ninguno consta un icono de playa o similar. Y eso que nos gusta llenarnos la boca decir que esta playa, Las Canteras, es “la joya de la corona”…

    James White, de Brighton (*), y su novia intentaron llegar a Agaete vía Las Palmas de Gran Canaria y cuál fue su sorpresa cuando al ver la indicación en la autovía marítima a la altura de Torre Las Palmas, se encuentran con una línea discontinua que les impedía desviarse a la derecha para incorporarse al túnel Julio Luengo para poder dirigirse al norte. Los White también vivieron una odisea tras llegar a Belén María.

    ¿Tan difícil es señalizar correctamente? ¿Tan complicado es ponerse en el lugar del visitante? Podría entrar en el análisis de a quién corresponde la señalización de unas vías u otras, si es responsabilidad municipal o insular, si es tarea del Ayuntamiento o del Cabildo, lo que es un hecho es que es la ciudad la que sufre los efectos negativos de la deficiente señalización ya que muchos turistas llegan a pensar que la ciudad no quiere que la visiten. Estoy seguro de que sus habitantes, comerciantes y empresarios no piensan de esta manera. Entonces ¿por qué no ponérselo fácil a nuestros visitantes?

     

    (*)Los nombres utilizados son ficticios 

     

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