Blog 
Bungalow 103
RSS - Blog de Ignacio Moll

El autor

Blog Bungalow 103 - Ignacio Moll

Ignacio Moll

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Es subdirector general de Editorial Prensa Ibérica en Canarias, responsable del área comercial y de marketing, y director de Radio Canarias. ...

Sobre este blog de Economía

Canarias es sinónimo de turismo y es precisamente esta industria la que directa o indirectamente sostiene y nutre a todo el tejido empresarial del Archipiélago Canario. Todo está vinculado, de una u otra manera con el turismo, hasta lo más insospechado.


Archivo

  • 24
    Septiembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Las villas: 500 metros de discordia

    El mercado manda y, de la misma manera que un jardín inglés se caracteriza porque los caminos no se marcan sino que son los propios transeúntes los que lo van definiendo a su paso, es el cliente turístico y por ello el mercado el que debe definir cuáles son los senderos del sector turístico.
     
    La isla de Lanzarote, desde hace muchos años, cuenta con una modalidad alojativa denominada por empresarios y turoperadores Villa Turística. Existen en esta isla miles de éstas. Sus características son diversas pero quizás la más significativa es que se trata de una edificación casi siempre independiente y siempre con una piscina propia. El cliente de la villa normalmente alquila un vehículo, hace su compra en un supermercado y lleva una vida vacacional propia de aquel turista que únicamente cuenta en su alojamiento con servicio de limpieza y mantenimiento. Las villas suelen tener dos o tres dormitorios, con lo cual es un alojamiento idóneo para familias o grupos de amigos. Los clientes de estas villas suelen demandar tranquilidad, intimidad y comodidad. Son turistas que huyen de las colas de los bufés, que rehúsan el todo incluido, que comen en su villa pero también en los restaurantes de la zona, que salen por las noches a disfrutar de la zona turística con toda su oferta de ocio y, además, no desean estar en una piscina abarrotada de gente. Por todo ello lo que buscan son vacaciones flexibles e independientes. Las categorías de las villas turísticas (mínimo cuatro llaves) oscilan entre lo bueno y aquel lujo exótico que podamos imaginarnos. Igual que en Lanzarote este escenario se repite en otras islas.
     
    Este concepto de "bungalow grande con piscina" evolucionó y creció a tal velocidad, que no permitió a las administraciones competentes fijar una normativa y regulación para este tipo de actividades. Las leyes, como siempre, van detrás de las empresas, muy a menudo demasiado detrás. En varias ocasiones las autoridades turísticas incluso decidieron acabar con este negocio turístico en cierto modo alegal. Ante esa tesitura, agentes turísticos y turoperadores pusieron las cartas sobre la mesa: el cliente que elige una villa es un cliente que busca el destino turístico dentro del "catálogo" de destinos que cuentan con villas y de acabar con esta actividad supondría cancelar varios aviones semanales con clientes de esta modalidad. ¿Quién se atreve a renunciar a varios miles de turistas cada semana? Turistas que gastan fuera de los hoteles, que alquilan coches, etc. Las autoridades dejaban vez tras vez que el conflicto y la decisión sobre las villas alegales pasara de puntillas por su mandato.
     
    Ha habido intentos de regularizar esta situación y ha habido decretos (como los del año 1982 o 1989) que pretendían, de una manera muy tímida, definir y clasificar este producto alojativo. El hecho es que a día de hoy siguen sin regularizarse miles y miles de villas en nuestro archipiélago. Impuestos a los que está renunciando las arcas públicas, situaciones de alegalidad, indefinición e inseguridad a la hora de invertir. Lo positivo: existe esa oferta, totalmente consolidada en el mercado, nos visitan los turistas que eligen sus destinos vacacional por la villa y el propietario de la villa no deja de ser un empresario más del sector turístico. Por no decir los puestos de trabajo que se han generado entre servicios de limpieza, mantenimiento, etc. Además, el mercado regula esta oferta y la villa que existe es porque es demandada.
     
    Esta situación de irregularidad ha existido hasta la actualidad y antes de que acabe el 2012 está previsto normalizar definitivamente las villas con el Proyecto de Ley de Renovación y Cualificación Turística de Canarias. 
    Pero cual es la sorpresa del sector turístico cuando se define una distancia de la villa al dominio público marítimo-terrestre, o sea a la costa, no inferior a 500 metros. ¿Se intenta normalizar todo la oferta de villas existentes y en mercado o se pretende hacerlas pasar de la alegalidad a la ilegalidad? Una villa turística ya existente en primera línea de la costa y demandada por los mercados desde hace años ¿será ilegal frente a una que se construya a cientos o miles de metros del mar? Un hotel en el interior con viviendas a su alrededor ¿las podrá anexionar como villas? ¿Qué sucederá con las villas a menos de 500 metros del mar de cualquier hotel de lujo, que hoy en día existen? ¿Qué interés político concreto o qué razón empresarial determinante hay para que las villas cercanas al mar no sean calificadas como villas o incluso las ya existentes pasen a la ilegalidad? ¿Se podrán transformar urbanizaciones de chalets unifamiliares, quizás desiertas por motivos de la coyuntura actual, en flamantes complejos de villas si están a más de 500 metros de la costa?
     
    Demonizamos equivocadamente el producto All Inclusive (Todo Incluido) y digo equivocadamente porque el T.I. bien desarrollado es una garantía de clientes para cualquier destino turístico. Además contamos con un producto, las villas, que motiva al cliente desde el minuto uno de su llegada al destino vacacional a consumir fuera de su alojamiento. Un producto totalmente consolidado y que discretamente genera una enorme riqueza a los núcleos turísticos (supermercado, cafeterías, restaurantes, coches de alquiler, etc). Y digo discretamente porque a veces hay que pararse a pensar por qué una avenida de un núcleo turístico está abarrotada de extranjeros si los pocos hoteles y complejos de apartamentos de alrededor son en régimen de Todo Incluido. ¿De dónde sale tanto turista?  
     
    Poner puertas al campo, legislar sacando de la oferta lo que el mercado de forma natural ha creado, puede ser un grave error que paguen algunas islas más que otras.  
     
    Bora Bora Pearl Beach Resort & Spa
    Bora Bora Pearl Beach

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook