Blog 
Bungalow 103
RSS - Blog de Ignacio Moll

El autor

Blog Bungalow 103 - Ignacio Moll

Ignacio Moll

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Es subdirector general de Editorial Prensa Ibérica en Canarias, responsable del área comercial y de marketing, y director de Radio Canarias. ...

Sobre este blog de Economía

Canarias es sinónimo de turismo y es precisamente esta industria la que directa o indirectamente sostiene y nutre a todo el tejido empresarial del Archipiélago Canario. Todo está vinculado, de una u otra manera con el turismo, hasta lo más insospechado.


Archivo

  • 25
    Julio
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Trasvase de camas turísticas

    Pocas son las posibilidades con las que cuenta un ciudadano medio de convertirse en inversor. Pocas evidentemente porque una apuesta industrial o empresarial, excepto quizás las surgidas a raíz del auge de Internet, conlleva una gran inyección financiera. 
     
    En Canarias, el mito de que solo las grandes fortunas podían poseer una industria o parte de ella desapareció hace decenios. Este proceso inversor por parte de pequeñas economías comenzó el día en el que el primer ciudadano de a pie compró un apartamento o bungalow en una zona turística. Esa "acción" o participación en un complejo alojativo turístico le convertía inmediatamente en inversor turístico. Esa propiedad unida al resto de unidades alojativas del complejo de apartamentos conformaría una comunidad de propietarios que debería velar por el buen funcionamiento del complejo (hoy los llaman resorts) y, si se ponía de acuerdo el 51% de los propietarios podían constituir una unidad de explotación para su arrendamiento a turistas.
     
    Así comenzó el negocio turístico de miles de familias canarias que dejaban durante la mayor parte del año su propiedad en manos de esa "unidad de explotación" y disfrutaban sus vacaciones estivales de esa misma propiedad. ¡La fórmula era magistral! No en vano, gran parte de estas microinversiones turísticas financiaron los estudios, viajes o simplemente el día a día de muchos canarios.
     
    Con el pasar de los años y con el crecimiento de la planta puramente hotelera, los apartamentos y bungalows fueron ocupando un segundo lugar en la elección de nuestros turistas. Los pequeños complejos no podían competir con la economía de escala de los potentes hoteles ni con su modernidad. La mayoría de los propietarios de estos apartamentos pensaron que con una manita de pintura y un cambio de cortinas cada diez años aseguraría esta fórmula de éxito. No fue así y eso propició que muchos propietarios dieran de baja sus apartamentos de la unidad de explotación para su uso privado, para su arrendamiento como vivienda o incluso, para su alquiler turístico, fuera de las fórmulas legales y regladas.
     
    Así comenzó la crisis de los apartamentos como producto alojativo. Complejos en los que se mezclaban un batido de primeras y segundas viviendas, con apartamentos dedicados a turoperadores y con unidades que se alquilaban por Internet u otros canales, evitando por supuesto en muchos casos el pago de impuestos, saltándose cualquier normativa de seguridad y esquivando cualquier inspección administrativa.
     
    A pesar de la realidad descrita, esta es la planta alojativa con la que cuenta nuestro archipiélago; en el caso de Gran Canaria y Lanzarote la proporción de apartamentos y bungalows sobre el total de camas turísticas es muy alta (59,9 y 61,5 % respectivamente), frente al caso de Fuerteventura y Tenerife, donde no es así, pero también cuentan estas islas con muchos apartamentos (43,2 y 39,1 % del total de camas respectivamente).
     
    Ahora que se plantean modificaciones a través de Ley de Renovación y Cualificación Turística que está en tramitación y que incluso se baraja el aumento hasta el 75% de unidades para poder constituir una unidad de explotación, ¿no sería más inteligente concentrar los esfuerzos en regular, inspeccionar y obligar a mantener unos niveles de calidad en vez de eliminar parte de nuestra maquinaria turística? ¿No sería más rentable para las arcas públicas hacer tributar a todos en vez de potenciar que más apartamentos se comercialicen de forma no reglada? ¿No somos capaces de diseñar una estrategia para hacer atractivo el sector de apartamentos y bungalows y que justamente por su aumento de competitividad y atractivo hicieran aumentar de forma natural el porcentaje en las unidades de explotación?
     
    Esta industria siempre ha necesitado de todos sus productos, eliminar parte de ellos no nos va a hacer más competitivos. Entonces, ¿por qué se quieren eliminar a través de esta nueva ley tantas camas turísticas hoy legales con el peligro de no eliminarlas del mercado?
     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook