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Canarias

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    01
    Noviembre
    2016
    Ana Oramas se merece ser ministra en el Ejecutivo de Mariano Rajoy. La diputada de Coalición Canaria por Tenerife, uno de los 170 votos que han dado la mayoría s...
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    Agosto
    2016
    Pocas veces tan pocos hicieron tanto por muchos, se podría decir hoy parafraseando aquella reflexión de Winston Churchill en la II Guerra tras una defensa a&eacu...
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    Junio
    2016
    Ya está en marcha una nueva campaña electoral. Ha concluido la legislatura más corta de la Democracia. Por primera vez desde el inicio de la Monarqu&iacut...
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    Abril
    2016
    “Don Casimiro”, afirmó con solemnidad en un momento Fernando Clavijo para dirigirse al líder de la Agrupación Socialista Gomera (ASG). Y don C...
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    Marzo
    2016
    La muerte de Umberto Eco ha permitido revivir en referencias necrológicas y notas de prensa y televisión la aventura de su novela de misterio en una abadí...
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    Enero
    2016
    Mariano Rajoy ha dado un primer paso atrás al declinar, de momento, presentarse a una sesión de investidura en el Congreso de los Diputados. Como en otras tantas...
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    21
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    2015
    El pasado lunes 14 de diciembre seguí el enfrentamiento dialéctico entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, pero a diferencia de millones de españoles,...
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    Diciembre
    2015
    Era todo corazón y energía. Era de los que creía que era mejor quemarse que apagarse. Así vivió y así murió estas págin...
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    01
    Diciembre
    2015
    Fernando Clavijo ha intervenido en el Foro LA PROVINCIA/DLP para ofrecer una detallada explicación del Plan de Desarrollo de Canarias. Para tranquilidad de bien pensantes, a diferencia de anteriores intervenciones en el escenario del Hotel Santa Catalina, el líder de CC se presentó con atuendo presidencial, es decir, con traje, camisa blanca y corbata, como corresponde ante un auditorio con una representación mayoritaria de veteranos políticos y venerables empresarios. Y sin mochila. Con una discreta bandolera. Suelto, micrófono en mano, con tablas y dominio de la materia, se ha podido ver que entiende su liderazgo como un servicio, asume las cargas personales que conlleva y con gusto rinde cuentas. Para un observador ajeno a la intimidad y a las confidencias del entorno presidencial, da la impresión de que se ha ganado el respeto, que inspira confianza y contribuye a crear un buen clima de trabajo. Las murmuraciones amistosas a su alrededor dejan caer que tiene en cuenta la experiencia de los otros, promueve encuentros y reuniones, y aprende rápido de los tropiezos de sus predecesores. El poder no siempre conlleva liderazgo, este supone una influencia personal que trasciende al propio cargo de Presidente. El líder precisa la influencia del reconocimiento de los demás que, poco a poco, el exalcalde de La Laguna trata de conseguir. Se esfuerza, al menos. Y no lo es el que se siente como tal sino el que se comporta como un líder y muestra la coherencia entre los valores que transmite y su comportamiento. Por lo que le hemos escuchado desde una y otra isla, el economista Fernando Clavijo establece diagnósticos y ha sido capaz de comprender los retos de Canarias, para planificar y generar estrategia común con las demás administraciones, no siempre leales colaboradoras. Su trayectoria en la Presidencia, que podría compararse con una gran alcaldía, aunque asentada en una inestable mayoría parlamentaria, no se corresponde con un paseo militar. La envidia persigue lo elevado para hacerlo mediocre. Por eso Clavijo no está a salvo del chisme, la calumnia y la traición. El antídoto, como él sabe, se encuentra en la voluntad de ser mejor, de esforzarse y en ser un hombre prudente. En una acepción más bien primaria, consiste la prudencia en ver las cosas como son, algo evidente pero que no lo resulta tanto en la vida política. Ese espacio en el que nunca se debe olvidar que la opinión no es lo mismo que la verdad. Y la opinión de la mayoría no es más verdad por mucho que un salón con más de 250 personas ofrezca ovaciones incondicionales.Si algo ha quedado de manifiesto, aunque desde unas y otras administraciones se pretenda desviar la atención y demorar la gestión con discusiones de salón y reivindicaciones trasnochadas, es que el Presidente de Canarias, con sonrisa permanente y todo el buen rollito que transpira, va a tener “la última palabra siempre". "Eso lo dejo claro”, remachó por si no se había captado su mensaje. De cumplir su palabra dependen la credibilidad y la confianza que le otorgan el prestigio ante los canarios. . ...
  • Blog de
    11
    Octubre
    2015
      Hay que criticar. No se trata de empeñarse en una ética heroica, irresponsable, que pueda conducir al desastre. Es preciso encarar el compromiso de denuncia de la injusticia y de examen de la realidad con cautela pero sin renunciar a su ejercicio profesional. Francisco Perera y Marco Aurelio Pérez deben entender el saludable ejercicio de la crítica de sus vecinos. La iluminación del Roque Bentayga en Tejeda y la exposición pública del planeamiento urbanístico de San Bartolomé de Tirajana, salvando las distancias, han puesto de manifiesto que la crítica es un factor de progreso social. Cuando se cuestiona la realidad y se parte del supuesto de que todo puede hacerse de otro modo, siempre hay un resquicio para la esperanza. La crítica no es el insulto, como suele practicarse en algunos foros digitales. Es el razonamiento, el discernimiento, la duda, el criterio sin olvidar la rectificación. Interesan las opiniones, la indagación, el contraste. La crítica, en definitiva, también implica al discurso de uno mismo, a sus propias posiciones, algo fundamental para no acabar hundido en extremismos dogmáticos. No se encuentra en la batalla ideológica y política, que en ocasiones se confunde con lo que debe ser la crítica que construye la democracia.   En este tiempo de ‘gran hermano’, de griterío televisivo e infantilismo maleducado, de mezcla de verdad y mentira se hace más necesario el valor de la crítica. Y, como tantas otras veces, el ejercicio de la crítica choca con el principio de autoridad. A autoridades y a políticos en general no les agrada ni la información ni la crítica, sólo la propaganda. Los críticos se convierten en incómodos revolucionarios más que en profesionales reconocidos. La palabra del alcalde, del presidente, del ministro o del consejero, es una frecuente expresión que ningún espíritu crítico debe aceptar con pasividad. Lo que da valor a sus discursos no está en el cargo. Seamos críticos. Con lo que se lee y ve, con los que administran y gobiernan. El auténtico valor de la crítica serena y adulta se ha convertido en un salvavidas. Lo necesitamos con urgencia en este tsunami del siglo XXI. Resulta fundamental para el progreso de las instituciones. ...