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Blog Causas perdidas - M. Vallés

M. Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Nacional

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


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  • 03
    Noviembre
    2011

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    BLANCO METE AL SUPREMO EN CAMPAÑA (-408 horas)

     

    Por si Rubalcaba no tuviera suficientes problemas, se zancadillea a sí mismo en una entrevista futbolística con Marca, al declarar que Mourinho lo tiene más fácil con Guardiola que el candidato socialista con Rajoy. Es decir, eleva al cansino líder del PP a las alturas sacramentales del sermoneador barcelonista. Y si ni por ésas se garantiza la mayoría absoluta de la derecha,  José Blanco mete al Tribunal Supremo en campaña. No conviene extrapolar la significación de la muy oportuna elevación de la causa desde un juzgado de instrucción en los preliminares de la liza electoral, porque las revelaciones provienen de la misma fuente que identificó el ácido bórico –implacable con las cucarachas– como el nexo genético entre islamistas y etarras. Ahora bien, las sombras de la corrupción eran las únicas maquinaciones shakespearianas que no se habían abatido sobre el trágico gobierno de Zapatero.
    La única excusa que puede esgrimir un ministro, para citarse a bordo de su coche oficial en una gasolinera, es que se trataba de un lance amoroso. Descartada esta hipótesis, y confirmado un encuentro digno de The wire con un empresario encarcelado por presunta corrupción, cabe deducir como mínimo que la torpeza de Blanco lo incluye con honores en la antología del disparate. Desde antes de Franco, un ministro de provincias recibe en su sede, para presumir de ujieres con levita a la mínima oportunidad. El titular de Fomento se embozó en aromas aromáticos, poniendo en peligro ocho años de un Zapatero que jamás hubiera casado a su hija en La Moncloa.
    Blanco en la gasolinera aporta uno de esos momentos en que la ley debería autorizar al presidente del Gobierno a disciplinar físicamente a sus ministros, con unas modestas collejas o unos latigazos de sharia –homenaje a Charlie Hebdo, la revista corrosiva y combustible–. El titular de Fomento debe refugiarse en la coartada de que el familiar involucrado en el sainete hidrocarbonado es un primo, contraviniendo la tradición española de la exclusividad de la intermediación a cargo de cuñados. Para eso fueron creados

     

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