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Blog Causas perdidas - M. Vallés

M. Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Nacional

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


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  • 15
    Noviembre
    2011

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    EL 20N ES UN VIRUS MORTAL PARA EL PSOE (–127 horas)

    Nadie puede garantizar ahora mismo que España llegue al 20N con autonomía económica, y la caída se ha precipitado a raíz de la confirmación de la llegada de Rajoy a La Moncloa, pero escribiremos como si tocáramos el violón en la orquesta del ‘Titanic’. El presidente en ciernes está obligado a montar un gobierno de técnicos, sin necesidad de que Merkel le obligue explícitamente a ello y a pesar de que un ejecutivo tecnócrata español debería contar obligatoriamente con sendos ministerios para Rouco Varela y Del Bosque. Mientras tanto, como anuncian las películas de suspense, los desertores del PSOE asumen su éxodo con una deportividad asombrosa. Anuncian su abstención o tránsito a otras siglas con el estoicismo de quien se resigna a que “el domingo voy a sufrir un resfriado pasajero”.

    Cuán errados están los exsocialistas, y cuánto tiempo tendrán para arrepentirse, porque el virus 20N –o N20, en la nomenclatura de la Organización Mundial de la Salud– es una enfermedad mortal para el PSOE. No son tres pares de banderillas, sino una estocada fulminante, la despedida del partido en su actual configuración. Privado del poder estatal, autonómico y municipal, aflorará sin artificios ni afeites la incompatibilidad entre izquierdistas y socialdemócratas afectos a Botín. Quienes dejan de votar al PSOE con la esperanza de depurarlo, se llevarán un chasco monumental. El socialismo no va a recibir un “cachete”, por utilizar un término frecuente de Rubalcaba. La fractura está garantizada, en más de dos mitades.
    Las elecciones se someten a la teoría de juegos, por lo que cabría preguntarse en qué resultado balsámico se plantaría el PSOE si pudiera negociarlo. Un margen de 180 a 130 diputados marcaría una derrota asumible, con mayoría absoluta pero no absolutista del PP y con Rubalcaba superando en cinco los escaños de Almunia, el peor candidato que vieron los siglos. No estamos haciendo la autopsia de la víctima del 20N –o N20– en vida, porque en la sede socialista también se hacen porras para apostar a la ventaja abismal en escaños del PP, así como para calcular el número de diputados que obtendrá Amaiur. Los socialistas se juegan su identidad en la encrucijada dominical, los populares la esconden. España ha perdido la simpatía de los mercados que tanto cortejó, el PSOE se queda huérfano de los simpatizantes a quienes defraudó con la excusa de aplacar a los mercados. Cuesta decidir cuál de los dos enfermos presenta un cuadro más alarmante, así como el significado exacto en estas condiciones de un triunfo del PP en España y frente al PSOE, dos entidades en vilo. 
     

     

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