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Blog Causas perdidas - M. Vallés

M. Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Nacional

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


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  • 07
    Noviembre
    2011

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    ERA UN REFERÉNDUM, SEÑOR RUBALCABA (–319 horas)

    Y entonces me confiesa:
    –Ya me estoy arrepintiendo de no ir a votar el 20-N.
    –Eso tiene fácil remedio, faltan trece días para que se abran los colegios.
    –Ni hablar, Zapatero no tendrá mi voto.
    ¿Zapatero, que por primera vez está más escondido que Rajoy? Estas anomalías de la campaña, donde los abstencionistas de izquierdas se refugian en un paternalista “más me duele a mí” –o “algún día me agradecerás que no te votara”–, han provocado que los candidatos nos inspiren por primera vez algo parecido a la ternura. En concreto, Rubalcaba debe seguir boquiabierto el eclipse de sus opciones. Por ponernos teóricos, el 20-N no se decide entre dos aspirantes con voluntad centrista. Se sigue el modelo del referéndum, donde se juzga al Gobierno saliente con total independencia del cabeza de lista del PP. Por cierto, Obama se enfrenta a la misma situación dramática en Washington.
    Con la Duquesa de Alba de candidata, las previsiones del PP serían idénticas. Pero no mejores, conviene aclararlo a los cínicos que se preguntan qué cimas coronarían los conservadores con un líder en condiciones, lo cual descarta a Rajoy. El 20-N medirá el rechazo a la política de Zapatero. Cuando la derecha empezó a distanciarse, los gurús del PSOE pontificaron que el ‘modelo referéndum’ sólo actúa cuando no hay elecciones, y se valora al presidente con independencia del candidato. En su clarividencia, anunciaron que los votantes volverían al redil en cuanto percibieran el aliento de una victoria conservadora. No podían estar más equivocados.
    ¿Y Rubalcaba? Habrá aprendido que no hay esprint que seis meses dure. No me aloinearé con el tropel de cronistas que pelean por escribir el artículo titulado ‘Rubalcaba, mi papel en su derrota’. Sin embargo, el arco de la carrera electoral conduce de momento a la desaparición del ex vicepresidente de Zapatero. El cansancio amaneció a mediados de octubre, con fotos insulsas junto a Lula y otros dinosaurios globales, a quienes el muy inteligente candidato del PSOE examinaba con desconfianza en sus poderes taumatúrgicos. Se cansaron los colores de su discurso, a los desertores del PSOE no les importa quién recoja las cenizas de su candidato. Saldrá con más cicatrices que votos y ya sólo alcanza el eco de su voz. Más de uno de quienes no van a votarle empieza a arrepentirse.
     

     

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