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M. Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Nacional

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


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  • 20
    Febrero
    2013

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    Rajoy, en barco a Venus

    El piloto proclama a voz en grito que “el barco no se ha hundido” y, después de “cambiar el rumbo”, lo encamina hacia Venus, como en la canción de Mecano. Cabría adjudicar a Rajoy la delirante ingenuidad tecnopop, pero desde el pasaje inicial recurre al juego sucio de distinguir a parados españoles de inmigrantes. Era la cifra básica y evitó compararla con?Zapatero, porque la ha disparado a conciencia. Cuando agarra a los desempleados con pinzas profilácticas, para calificarlos de “seres humanos que sufren”, parece que se refiere a los sudaneses en vez de aludir a sus compatriotas, votantes y presuntos sufragadores de sobresueldos.


    Según sus propias palabras, el superhéroe Rajoy no sólo ha salvado del colapso a España, sino a Europa entera. Su modestia le impulsó a omitir la sección del discurso donde detallaba su papel crucial en la reelección de Obama. Del resto tiene la culpa Zapatero, porque al minuto diez ya estaba aporreando con la herencia recibida. Camino del año y medio de su elección, en campaña había pronosticado que le bastarían seis meses para resolver la situación. Ahora previene contra “la impaciencia” y celebra la reducción de la prima de riesgo que él mismo disparó, y que sigue superando el techo alcanzado durante el zapaterismo.

    El presidente venusiano celebra como un triunfo el incumplimiento masivo del déficit comprometido con la Unión Europea. Investido de la majestuosidad de que “el tecnócrata soy yo”, abofetea a la audiencia con el “déficit estructural primario”. Ningún gobernante se atrevería a manejar magnitudes cabalísticas en un discurso a sus conciudadanos. Máxime cuando a continuación pronuncia “Nixan” en referencia a “Nissan”, porque el macroeconomista Rajoy no distingue un detergente de un todoterreno.

    Rajoy leyó el escrito de defensa de un agresor sorprendido con el arma  homicida en la mano. Reduce la oleada de indignación a “quejas”, y el mejor amigo de Bárcenas presume de “la lucha contra el fraude fiscal”, después de haberse convertido en el primer presidente que figura en una lista de sobresueldos. Cabe consignar en su honor que ayer no permitió las salvas del “que se jodan” de Andrea Fabra, aunque su íntimo tesorero del PP ya ofreció en?Barajas la versión digital de la exclamación citada.

    Un gobernante fracasado se identifica porque dedica más tiempo al extranjero que a su país. Normalmente se tarda una legislatura en contagiarse del síndrome internacional, pero Rajoy encuentra tanta insatisfacción en el interior que ya sólo habla de la Champions, gracias al “giro que ha experimentado nuestra situación”. Su pereza para construir un texto original le llevó a un popurrí de sus grandes éxitos, empezando por el clásico “No se puede gastar lo que no se tiene”. Todavía no ha llegado a la lección de Economía 1.0 donde se le corrige que “No se puede pagar lo que no se tiene”.

    Entonó asimismo otro de sus tópicos más solicitados en las verbenas, “he incumplido mi programa pero he cumplido con mi deber”. A la evidencia de que no ha resuelto los problemas, Rajoy añade así la revelación de que desconocía su identidad y su magnitud cuando optó a la presidencia del Gobierno. Atribuye su desgaste a la dureza de las medidas adoptadas pero, dado que la simultaneidad no garantiza la causalidad, puede que se hubiera desplomado con igual estrépito sin necesidad de un estímulo exterior.

    Rajoy reservó la parte cómica de su discurso para la lucha contra la corrupción, porque la única iniciativa seria en este punto consiste en destituir a su ministra de Sanidad, y en obligar a dimitir a su senadora salpicada en otro escándalo de dopaje. Sin embargo, se limitó a enfangar a “todos los partidos” en una batería de medidas que aromatizarán el cenagal en lugar de drenarlo. En cuanto a la réplica socialista, pasamos del onirismo galáctico de Rajoy a las memorias del subsuelo. Cuando empieza a hablar Rubalcaba, el sabio no mira a su dedo, sino que dirige la vista hacia Madina.

     

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