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M. Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Nacional

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


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  • 17
    Abril
    2012

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    Repsol paga las facturas de Díaz Ferrán

    Si lo hemos entendido bien, una empresa como Repsol puede rebajar el sueldo a sus trabajadores modificando unilateralmente las condiciones de un contrato, y todo ello por gentileza de la reforma laboral de Rajoy. Por lo visto, el criterio se hace más doloroso cuando la violación contractual se descarga, también a traición, contra los ejecutivos y el accionariado –un pelotón de viudas escocesas– de un gigante petrolero. La moraleja es diáfana, no habrá salvación de la crisis para unos privilegiados. La tercera clase del ‘Titanic’ ha salido respondona. O todos o ninguno.


    En su alocución enardecida, Fernández de Kirchner no atribuyó la expropiación de Repsol a la rigidez del mercado laboral español. Antes al contrario, señaló con casi todas las letras a uno de sus patronos más preclaros. Al vincular la suerte de la petrolera con el VACIADO de Aerolíneas Argentinas, nombraba sin nombrarlo a Gerardo Díaz Ferrán. Es un buen momento para repasar las simpatías que desataba a izquierda y derecha este empresario dicharachero y jacarandoso. Un hombre que se vestía por los pies, con lo que hay que tener, un derroche de virilidad que entró en Argentina como un elefante en una cacharrería, por seguir con el animal totémico. Quienes mantuvieron artificialmente al líder de Marsans en el trono de la CEOE, deben una mínima explicación.


    Repsol paga las facturas de Díaz Ferrán, el arquetipo del hombre de negocios que ha llevado a España a su situación actual. Cuando la demagogia de los políticos desacreditados halla mejor acogida que las evidencias de las leyes del dinero, los líderes de la economía tienen algún motivo para revisar su comportamiento. En el vecindario, la mayoría de candidatos al Elíseo basan su campaña en la prioridad de los derechos de los ciudadanos franceses sobre la actividad económica en Francia. La omnipotente globalización está siendo contestada por el proteccionismo que olisquean los campeones del populismo. Antes de pronunciarse sobre el eterno dilema local/global, recapacite sobre el peligro de que su puesto de trabajo sea deslocalizado. Y no dude de que un gurú de la economía o un gobernador del Banco de España culparán de la suerte de YPF a los trabajadores españoles, para exigir un nuevo recorte unilateral de sus derechos.
     

     

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