Blog 
Causas perdidas
RSS - Blog de M. Vallés

El autor

Blog Causas perdidas - M. Vallés

M. Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Nacional

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


Archivo

  • 20
    Diciembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Ruz da la luz

    ”Se autoriza la entrada y registro en la sede del?Partido Popular sita en la calle Génova número 13 de Madrid”. Una frase burocrática clausura con estrépito penal la segunda transición, estrenada con las elecciones generales posteriores al 23-F y definida ideológicamente como bipartidismo. En los delirios de Rajoy, el juez Pablo Ruz iba a ser el interruptor que apagara los ecos de las denuncias de Bárcenas desde su mazmorra. Oscuridad y tinieblas, las condiciones en que el presidente se desenvuelve con soltura. Sin embargo, el PP se ha excedido en su mofa de la magistratura y funcionarios adyacentes, hasta el punto de que el juez le reprocha “valoraciones subjetivas respecto a la labor investigadora de instituciones estatales”. El partido hegemónico de la derecha insulta a la policía, a tal punto llega su desesperación.

    Ruz da la luz. A duras penas sofoca en el lenguaje jurídico de su auto la indignación que le embarga. En una veintena de folios, ha reiterado otras tantas veces la gravedad de los delitos investigados, la “contabilidad B” del PP y los autos de la Audiencia Nacional que avalan su tarea. El registro de Génova llega demasiado tarde, cacarean los puristas. En primer lugar, nunca es demasiado tarde para airear la atmósfera viciada por la formación que domina actualmente en el bipartidismo. En segundo lugar, no se ordena fácilmente la entrada policial en la sede central de un partido con 185 diputados. En tercer lugar, nunca es tarde para confrontar al bipartidismo con sus vergüenzas. Para que se entienda, la medida es tan difícil como imputar a una Infanta.
    El PP ha conseguido irritar al juez que arbitró el interrogatorio de Cospedal a favor de la secretaria general del partido, hasta el punto de propiciar más de una escaramuza con los abogados de la acusación. Ruz se ha hartado de “no lo sé”, “no me acuerdo” y “no es mi función”, a cargo de la presidenta regional acusada por Bárcenas de cobros en negro, de Javier Arenas y de los restantes beneficiarios de “la denominada caja B” de la formación conservadora.

    Rajoy, otro supuesto perceptor de sobresueldos y de la liquidación final de la caja B, receta desde Bruselas “colaborar y esperar”. Sobre todo lo segundo. Se comporta como el preso que insiste en que ha escogido ponerse las esposas. Sigue bailando o dando tumbos alrededor de la hoguera donde arde el bipartidismo. Ruz le reprocha que califique de “parcial” un informe de la UDEF “respecto del que se omite en el escrito presentado la fuente de su conocimiento”. Le acusa de jugar con las cartas marcadas de su información privilegiada, a pesar de “que no es parte en las presentes actuaciones”.

    Si el partido gobernante exhibe una “facturación oficial ficticia”, en la calificación de un juez que huye de la estridencia, cabe temblar al imaginar en qué terminos trapisondistas administra el Estado. Ruz se aparta de los sospechosos habituales –Bárcenas, Lapuerta– para señalar a “terceras personas que con ellos hubieran colaborado”. Conecta “las donaciones” caligrafiadas con “la contraprestación en contratos y adjudicaciones”, y advierte de que dispone de comunicaciones entre el olvidadizo arquitecto y el PP. El bipartidismo fallece en sede judicial. Se apaga la luz. Un alivio, al precio que se había puesto.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook