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Diego Rodríguez Moreno

“Dentro de veinte años estarás más decepcionado por lo que no hiciste que por lo que hiciste” - Mark Twain

Sobre este blog de Internacional

Este blog sirve tanto para contar experiencias por distintos territorios del globo, así como también, de recomendar a los lectores acerca de métodos y formas de viajar de forma económica en estos tiempos de crisis en los que nos ha tocado vivir.


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  • 04
    Septiembre
    2013

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    Bremen, una ciudad de cuento

     Situada al Noroeste de Alemania, la ciudad de los célebres músicos de Bremen se nos presenta con múltiples facetas. Una urbe en la que convergen historia, tradición, alta tecnología, ciencias y astronáutica, ofreciendo una nueva imagen de trazo completamente innovador, en la que no falta la diversión. 

    Fundada por Carlomagno en 787, la ciudad marítima más antigua del país, a 66 km del Mar del Norte. Alberga el segundo puerto de Alemania después del de Hamburgo y constituye el más pequeño de los 16 Länders que componen el estado alemán. Sus monumentos, su estilo de vida y su dinamismo la convierten en una ciudad entrañable que justifica absolutamente su visita para poder disfrutar del centro histórico, el barrio residencial y la exposición dedicada a Monet  y,  cómo no, de degustar sus especialidades gastronómicas, acreditadas en todo el país.

    Recorrido por la ciudad 

    Armado contra el frío, la visita a la ciudad comienza desde la Bremen Hauptbahnhof, (estación principal de tren), cercana al casco antiguo.

    La primera parada, desde la estación central, es la Sögestrasse, literalmente la 'calle de los cerdos'. Este nombre le viene de la Edad Media, época en que no era más que un camino transitado por los porqueros del campo vecino que venían a la plaza del mercado a vender su ganado.

    Esta calle peatonal es la más larga y comercial de Bremen, con tiendas de renombre como la pastelería Knigge y la charcutería Schlemmermeyer. En ella se encuentra asimismo la galería Katharinen Klosterhof, que alberga joyerías y bonitas tiendas de ropa y calzado.

    La Sögestrasse desemboca en el corazón histórico de Bremen, la Marktplatz, o Plaza del Mercado (declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2004). Esta extensa plaza fue durante el s. XVI la sede del poderoso gremio de mercaderes de la Hansa, que actualmente alberga el parlamento del Land de Bremen. 

    A pesar de sufrir bastante en la II Guerra Mundial, no queda rastro alguno de los 173 acuciantes bombardeos. Las fuerzas aliadas arrojaron 890.000 bombas durante el conflicto bélico causando 3.562 víctimas mortales, pero la Markplatz salió indemne.

    Los músicos de Bremen

    Semiocultos, enfrente de la fachada de la Rauthaus se encuentra el icono más representativo de la ciudad, los animales protagonistas del cuento de los hermanos Grimm, los Músicos de Bremen.

    Son cuatro animales (un burro, un perro, un gato y un gallo), montados uno encima de otro frente a una ventana del Ayuntamiento. Algo que no estuvo exento de polémica. Según el cuento, estos simpáticos animalitos se encuentran después de que cada uno, de forma independiente, haya huido de la casa de sus respectivos dueños al querer ser sacrificados. Juntos ponen rumbo a Bremen y, al anochecer, se encuentran con unos bandidos en la choza en la que hacen noche. Con el fin de asustarlos, forman una figura esperpéntica con sus cuerpos, al treparse en la espalda de cada uno de ellos.

    Este cuento para niños esconde una segunda lectura ya que, cada animal representa una clase social y, si la choza por la que se asoman es la de los ladrones que querían amedrentar, éstos actualmente están en el Ayuntamiento. Para evitar esto, los célebres músicos de Bremen miran hoy al centro de la plaza, donde si te apetece escucharlos, en uno de sus extremos, si echas unas monedas a una tapa de bronce que está en el suelo, podrás escucharlos.

    Böttcherstrasse, una calle única en su género

    Entre la Marktplatz y el río Weser se despliega la Böttcherstrasse. La calle de los Toneleros, la otra joya indiscutible de Bremen, combina la arquitectura medieval con el estilo expresionista de los años. Esta angosta calleja medieval fue restaurada entre 1923 y 1933 por Ludwig Roselius, inventor del café descafeinado HAG. Hitler quiso destruir estos edificios por considerarlos una muestra de 'arte degenerado', pero por suerte se topó con la resistencia del ayuntamiento. Hoy, las altas casas de ladrillo albergan galerías de arte, la colección Roselius (Vírgenes medievales, Cranach, Picasso), un teatro, librerías, bares y distintas tiendas donde comprar souvenirs.
     
    En lo más alto de una torre, un carillón formado por 30 campanas de porcelana de Meissin da las 12, las 15 y las 18h. 

    Schnoor, el barrio más antiguo de la ciudad  

    El Schnoor, fundado en las inmediaciones del Weser por pescadores y artesanos a principios del s. XIII, es el lugar más pintoresco y antiguo de la ciudad. Su insalubridad estuvo a punto de costarle la destrucción en los años 50. Como otros muchos viejos barrios de ciudades europeas que estuvieron al borde de la desaparición, Schnoor se ha convertido en el barrio preferido por los artistas.

    Se podría seguir enumerando las distintas bellezas de Bremen, pero acaba de salir el sol. ¡Por fin las nubes acaban de salir despavoridas! Esto hay que aprovecharlo. El Bürgerpark (Parque de los Ciudadanos) es el verdadero destino de todo aquel que quiera disfrutar de paz y sosiego de las escasas horas de calor en el corto verano bremenita. Un inmenso bosque repleto de estanques, prados y paseos para bicis donde las sombras de los enormes árboles protegen y abrigan al visitante con su infinito verdor. Durante este instante, la felicidad llega a la gente, que recarga baterías y deja de hablar, en este periodo, del tiempo.

    Vida Nocturna

    Como toda buena ciudad universitaria que se precie, Bremen tiene una vida nocturna muy animada e internacional. El paseo Schalchte cuenta con una gran cantidad de bares, terrazas y cervecerías al aire libre. El centro histórico también es una zona muy buena para disfrutar de las típicas tabernas alemanas 

    El cuerpo pide una buena cerveza, ¿y qué mejor lugar para saborearla que el Schuüttinger? Es una de las cervecerías más antiguas y más auténticas de Alemania. Ubicada en una cueva alargada con grandes mesas de madera, al salir de Schnoor, reúne los tres requisitos que tiene que tener toda buena taberna: bueno, bonito y barato. Una jarra de un litro; junto con una salchicha de 1 metro a compartir con cuatro personas, más o menos de buen comer, sale por barba, alrededor de los 6 €uros. Y todo esto rodeado de los nativos del lugar que brindan, comen y cantan, especialmente después de un victorioso partido del Werder Bremen.

     

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