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Diego Rodríguez Moreno

“Dentro de veinte años estarás más decepcionado por lo que no hiciste que por lo que hiciste” - Mark Twain

Sobre este blog de Internacional

Este blog sirve tanto para contar experiencias por distintos territorios del globo, así como también, de recomendar a los lectores acerca de métodos y formas de viajar de forma económica en estos tiempos de crisis en los que nos ha tocado vivir.


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  • 31
    Diciembre
    2013

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    Munich, más que una ciudad etílica

     Munich o München, como dicen los nativos, es para muchos la capital mundial de la cerveza. Acoge durante los meses de septiembre y octubre tres semanas dedicadas al noble arte del ‘bebercio’, el Oktoberfest. Imitadas en todo el mundo, se celebran desde Manila hasta Valsequillo. Fiesta de corta tradición, que en sus inicios conmemoraba el matrimonio en 1810 entre el príncipe Ludwig I de Baviera y la princesa Teresa de Sajonia.

    Sus hombres, con bigotes y tirantes, y sus mujeres, con trajes bávaros de apretado corsé, con enormes jarras de cerveza, son una atracción para visitar al menos una vez en la vida. Pero no todo el mundo puede viajar a Múnich justo en las fechas en el que se celebra el festival. Por suerte, aunque la capital de Baviera está repleta de cervecerías, o hay una en donde se celebra el Oktoberfest a diario: la Staatliches Hofbräuhaus, situada en la céntrica Marienplatz. 

    El origen de esta popular cervecería se remonta en el año 1589. Fundada por el duque Wilhelm para suministrar ‘pan líquido’ a la Casa Real. Este lugar mantendría el mismo aspecto hasta su gran reforma de 1896. Solo los miembros de la corte tenían permitida la entrada, pero poco a poco ha ido  adquiriendo un aspecto más popular. Esta apertura al gran público acarreó un gran problema: cada vez acudían más muniqueses y el espacio  era insuficiente para acoger a tantos fieles, por lo que fue necesario una remodelación para tener el aforo actual: 1.500 personas en el salón principal y otras 1.000 en el sótano.

    Todos estos años de historia hacen que por la Staatliches Hofbräuhaus hayan pasado personajes destacados del discurrir de la humanidad. Genios como Wolfang Amadeus Mozart; famosas reinas como la emperatriz Sissi;  líderes como Vladimir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin; o incluso el mayor archi-enemigo que ha tenido la humanidad, Adolf Hitler, era muy aficionado a esta cervecería. Aquí sentó las bases del Partido Nacionalista Alemán. Tal era la importancia de este recinto que era blanco de los bombarderos aliados durante la II Guerra Mundial. 

    Pero la capital de Baviera no son solo cervezas, Munich es una de las urbes europeas con mayor calidad de vida.  Atravesada por el río Isar y ubicada a los pies de los Alpes, su clima continental es relativamente variable, con inviernos fríos y un elevado índice de precipitaciones. La ciudad  cuenta con una notable belleza arquitectónica y natural, una inagotable reserva de obras de arte. Además es una de las ciudades olímpicas que mejor ha sabido aprovechar sus infraestructuras una vez concluidos los juegos. Existe, incluso, incluso la posibilidad de surfear en sus aguas sin ni siquiera ser una ciudad costera…

          -   La Karlsplatz, es el punto perfecto para comenzar la visita a la ciudad. Se trata de una gran plaza localizada en el centro de Múnich, que fue construida en el siglo XVIII, tras el derribo de la muralla medieval. Es el punto de encuentro por excelencia entre los muniqueses, y a través de una de las principales arterías comerciales de la ciudad, se une a la Marienplatz, el centro y el corazón de la urbe, y ha sido el lugar de celebración de importantes eventos públicos y festejos desde tiempos inmemorables. Además cuenta con numerosos puntos de interés, como las impresionantes fachadas del antiguo Ayuntamiento, de carácter gótico, y el nuevo, de estilo neogótico.   

          -  La Catedral de Múnich fue construida sobre los restos de una antigua basílica romana, la Catedral de Nuestra Señora de Múnich (Dom zu Unserer Lieben Frau). A pesar de ser la iglesia más grande de la ciudad, se trata de un templo más sencillo de lo que cabría esperar. Por otro lado, en las inmediaciones nos encontramos con la Iglesia de San Miguel, centro espiritual de la Contrarreforma, una de las iglesias jesuitas más grandes y llamativas del mundo. Su ubicación, en una de las calles más céntricas de la ciudad, la convierte en un lugar de paso obligado. 

          -  Localizado en el corazón de la ciudad, Viktualienmarkt es un mercado de alimentos con una superficie de 22.000 metros cuadrados en el que más de 140 vendedores ofrecen fruta, flores, queso y otros coloridos productos. Compone un espacio animado que reúne a turistas y locales, ya sea para comprar productos frescos, comer algo en sus puestos, o bien para tomar una refrescante cerveza en los distintos establecimientos.  Actualmente se ha destinado a la venta de alimentos ecológicos y productos gourmet, lo que convierte este lugar cercano a la Marienplatz en un lugar de imprescindible visita. 

          -  Tras un día duro de turismo, no hay mejor sitio que  el Parque del Inglés ( Englischer Garten) para tomarse un relajado y merecido descanso, un  verdadero pulmón verde de más de 400 hectáreas que constituye uno de los parques urbanos mayores del mundo. Cuenta con 78 kilómetros de caminos para pasear, zonas ajardinadas y curiosos edificios, como una pagoda china de 35 metros de altura, una casa de té japonesa en la que regularmente se celebran ceremonias, o un pequeño templo de estilo griego.  El parque está atravesado por un gran canal artificial, conocido como Eisbach (‘arroyo helado’), en el que hay una zona especialmente llamativa debido a sus olas que mucha gente aprovecha para hacer surf. 

          -  Por si no fuera poco, la ciudad cuenta con más parques, como el Olympiapark.  Construido para los Juegos Olímpicos de 1972, es una de las principales atracciones turísticas y, además,  es el lugar preferido para los ciudadanos que buscan un espacio para pasear o correr.  En medio de su inmensidad y su verdor, el parque cuenta con instalaciones que se han sabido utilizar tras la celebración de los Juegos: un estadio, una pista de patinaje sobre hielo, una piscina cubierta, una pista de ciclismo, un anfiteatro, un pabellón olímpico o un acuario, entre otros. 

          -  Además de capital de la cerveza, a la capital bávara también se la pueda considerar como uno de los centros más importantes en el mundo del automóvil: Mercedes, Volkswagen,  Audi, Porsche o BMW tienen sus sedes en Múnich, pero, sin duda, es esta última la  visita indispensable para sumergirnos en el universo automovilístico. 

          -  Y por último, no puede faltar dos últimas visitas: una visita al Allianz Arena, un majestuoso estadio en donde juega sus partidos el Bayern de Múnich, que además se ilumina por la noche; la otra, a la galería comercial Fünf Höfe.

    Conocida con el sobrenombre de Capital secreta de Alemania durante la Guerra Fría, (con una Berlín dividida y la capital federal en la pequeña Bonn), la ciudad protagonizó una etapa de gran desarrollo económico en la segunda mitad del siglo XX, hasta nuestros días. Hay que resaltar que a pesar de que esta ciudad ha vivido oscuros episodios, como ser la cuna del partido Nazi,  los constantes bombardeos en la II Guerra Mundial,  los trágicos sucesos en los Juegos Olímpicos del 72, Múnich transmite belleza, historia, arquitectura, deportes, diversión y, sobre todo,  una amabilidad y diversidad que garantizan un buen viaje, indispensable para todos los InterRaileros. No en vano, el líder soviético, Lenin, dejó constancia de lo siguiente, y es que “una buena cerveza  acaba con la división de clases”.

     

     

     

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