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Diego Rodríguez Moreno

“Dentro de veinte años estarás más decepcionado por lo que no hiciste que por lo que hiciste” - Mark Twain

Sobre este blog de Internacional

Este blog sirve tanto para contar experiencias por distintos territorios del globo, así como también, de recomendar a los lectores acerca de métodos y formas de viajar de forma económica en estos tiempos de crisis en los que nos ha tocado vivir.


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  • 22
    Enero
    2014

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    Viena, una ciudad de ensueño

    La capital de Austria es una ciudad para soñar. Fue uno de sus hijos más ilustres, Sigmund Freud (1856-1939), el encargado de otorgar a los sueños una gran importancia científica en el desarrollo de los seres humanos y de las civilizaciones. En Viena uno puedo empezar a soñar en el palacio de Hofburg y terminar de hacerlo en el de Schönbrunn, inicio y final de un paseo por los monumentos más representativos de esta urbe austriaca. 

    Capital de la música clásica, ciudad culta, centro de un imperio pasado, con una gran variedad de palacios barrocos, salchichas, chocolate, empacho de la emperatriz Sissi… A Viena, a menudo, se le compara con París por su arquitectura, que invita a mirar sin atreverse a tocar. Esta ciudad, en cambio, no avasalla. Resulta más manejable que su homóloga francesa. Las distancias son abarcables a pie, cuando el cansancio aprieta uno se sumerge en una eficiente red de transporte (metro, guagua y tranvía) y ofrece muchas zonas verdes donde reposar y cafés en los que matar el rato. 

    A pesar de tener más de 1’6 millones de habitantes, Viena recibe cientos de miles de turistas y visitantes que viajan a la capital en todas las épocas del año. 

    Bañada por el Danubio y asentada a los pies de los Alpes, es una maravillosa ciudad de la Europa Central muy famosa por sus encantos y por su importancia histórica. El increíble e inigualable patrimonio artístico de Viena, que llevó a la ciudad a ser considerada uno de los principales centros culturales a nivel mundial ofrece un gran número de visitas que realizar en nuestro viaje. 

    Catedral de San Esteban: La Stephansdom (o Stephanskirche) es el símbolo religioso más importante de Austria. Se encuentra en el centro histórico de la ciudad, donde uno no debe dejar de perderse por sus calles o tomar un buen café mientras escucha la música clásica de fondo. El casco viejo de Viena tiene magia, y así lo reconoció la UNESCO al incluirlo en la lista del Patrimonio de la Humanidad en 2001. 

    Palacio Belvedere: Está dividido en dos palacios (alto y bajo). Ambos, de estilo barroco están separados por unos grandes jardines. Merece la pena acercarse para disfrutar de los tres museos que alberga: la Galería de arte austríaco, y los museos de Arte Barroco y Medieval. 

    Palacio Imperial de Hofburg: Este palacio fue residencia de varias generaciones de emperadores y nobles. Se pueden visitar los salones imperiales, el interesante museo de la famosa emperatriz Sisí y la Escuela Española de Equitación, cuyos caballos son conocidos en el mundo entero. Actualmente es la residencia oficial del presidente de la República y uno de los lugares más visitados de la ciudad. 

    Palacio de Schönbrunn: Incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad en 1996, este imponente palacio ha sido utilizado tradicionalmente como residencia de verano por diferentes familias reales. Es recomendable de visitar tan solo por sus magníficos jardines.

    Ópera de Viena: Inaugurado en 1869, es la compañía de ópera más importante y conocida a nivel mundial. Es tan conocida que no se puede concebir una visita a la ciudad sin visitarla. Además de esto,las visitas guiadas son bastante interesantes, narradas en español y bastante económicas: unos 6,50 € combinado con la entrada al Museo de la Ópera. Además es normal creer que las entradas para la ópera son muy caras, e incluso inalcanzables para algunas personas. En el caso de la Ópera de Viena esto no es así, ya que, aunque las mejores butacas suelen costar a partir de 150€, se pueden comprar entradas para verla de pie por 3 y 4€. 

    Ringstrasse: es avenida circular que rodea el centro de Viena, que acoge gran parte de las obras arquitectónicas más significativas de la ciudad como el Palacio Real Hofburg, el Ayuntamiento, la Bolsa, el Parlamento, el Burgtheater, la Iglesia Votiva, la Universidad, el Museo de Historia del Arte o el Museo de Historia Natural. 

    El Prater: es un popular espacio de recreo en el que se sitúa el parque de atracciones más antiguo del mundo había sido utilizado durante siglos como coto imperial de caza hasta que, en 1766, fue abierto al público. En 1895 se inauguró allí un parque de atracciones del que se conservan en perfecto estado muchas de las atracciones, envueltas en un aire antiguo y con encanto que domina todo el lugar. 

    Situado a 3 km al noroeste de la ciudad, el Prater está abierto del 15 de marzo al 31 de octubre, con un horario desde las 10:00 hasta las 24:00 horas. La entrada es gratuita y se puede disfrutar paseando por sus avenidas llenas de atracciones antiguas y puestos de comida rápida, ajustables para todos los bolsillos.

    Para los aficionados al fútbol, en las inmediaciones se encuentra el Ernst Happel, estadio donde la selección española ganó en 2008 su segunda Eurocopa de la historia e inició el comienzo de su época dorada. Los austriacos maravillados por el juego tienen varias condecoraciones en recuerdo de la hazaña de la Roja y otras varias como recuerdo a la celebración del torneo. 

    Y por último, y no menos importante, no hay que olvidar el Danubio. El río más famoso de Europa atraviesa Viena por el norte de la ciudad. Es uno de sus estandartes, un símbolo que acompaña a los vieneses allí donde van, por eso la ciudad es llamada con cariño por sus habitantes como la 'Donau Metropole' (la metrópolis del Danubio). Al principio, la ciudad estaba a un lado del río, ya que el otro lado eran solo humedales. Pero a finales del siglo XIX dragaron estos humedales y regularon el río y el canal que cruzaba la ciudad. Así, la ciudad empezó a crecer por la otra orilla. 

    A día de hoy, el río está dividido en 4 partes: el Donau Kanal (que es el canal que pasa por el centro de la ciudad), el Donau (que es la corriente principal del río), el Neue Donau (la parte construida en los años 70, donde está la Donauinsel y el Alte Donau (la parte del río que nunca ha sido regulada por el hombre).

    El Danubio, a pesar de no ser azul, es lo más bello de Viena, lo que le da vida a la ciudad y lo que la hace especial. Pasear por la orilla aporta tranquilidad. Uno de sus lujos es bañarse en sus playas, observar su fauna y su flora, ir a la Donauinsel a hacer footing o a ir de fiesta o, simplemente, sentarse a mirar este majestuoso río tras una dura jornada de turismo por la ciudad.

     

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