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Como una brisa de esperanza
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Quiero dedicar estas palabras a todo aquel que tiene a un familiar en la UVI. Sí, como a tí Carmen Delia, o a cualquiera de tus hermanos, o a tí Sonia, como a tantos otros que no conozco. ...

Sobre este blog de Sociedad

Quisiera ayudar a tantos que lo necesitan!!!!. Tanto internet, tanto movil, tanto blackberry. Pero nada. Sigue faltando comunícación. Comunicación humana, sincera, de corazón. Pienso que los verdaderos sentimientos no salen a la superficie de esos medios. Y lo verdadero, lo auténtico, y sincero, se ...


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  • 24
    Agosto
    2012

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    ESTRELLA EN LA INMENSIDAD

        Como si hubiese partido de la bahía de mi vida.

         Tras zarpar en la noche, como cobarde, intentando huir no sé de qué, ni de quién. Puede que huyendo sencillamente de una noche desierta, sin sueño.

         Navegar por los mares de las ilusiones, creyendo que sólo eran sueños, e intentando que nunca se desvanecieran de mi mente, de mi corazón, de mi vida. Atrás quedaba, en la orilla, tumbado en la arena, los miedos incontrolables que siempre acechaban. Temores sin sentido, inocentes dudas.

        Decidí entrar en el mar, navegar, perderme. Experimentar nuevas sensaciones, como si fuese buscando aquellos lugares nunca explorados, ilusiones que se había llevado la brisa, que se esfumaron en el espacio del tiempo.

       Acompañado del vaivén de las olas, como si fuesen los latidos del mar que me adormecían.

     

      

       De pronto llegó una tormenta. En un momento se adueñó del pacífico paisaje y lo cambió al instante. Me vi abrumado, como si me intentasen hacer despertar de un dulce sueño del que no quería despertar. Ahogándome por la agonía de saber que podría perder en ese mar de olas, el cargamento de sueños que llevaba en mí.

       Fue entonces, cuando alcé la vista, y allá en lo alto de la inmensidad encontré una luz que iluminaba intensamente. Pensé que podría ser el salvavidas del velero en que me encontraba, y que ya estaba a la deriva.

       Al mirar la luz, me delataba brillando más intensamente. La necesitaba.

       ¡La veía tan lejos! ¡La sentía tan cerca! Me sentí su dueño, la quería alcanzar con mis manos, abrazarla con mis brazos, acurrucarla en mi pecho. Sentirme libre, seguro, y temblar con el calor que desprendía. Hacerla mía, embriagándome por su compañía, llevándose mis dudas, mis temores, y meciéndome con diminutas burbujas chispeantes de esperanza que la rodeaba.

      Pensé entonces que había encontrado el paraíso del que no quería despertar.

       El paraíso,

    tras haber alcanzado,

    sin haberme dado cuenta,

    atrapar una estrella con mis propias manos,

    desde tan lejos,

     y haberla hecho mía,

     ...sin ella haberlo notado.

     

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