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Como una brisa de esperanza
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Quiero dedicar estas palabras a todo aquel que tiene a un familiar en la UVI. Sí, como a tí Carmen Delia, o a cualquiera de tus hermanos, o a tí Sonia, como a tantos otros que no conozco. ...

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Quisiera ayudar a tantos que lo necesitan!!!!. Tanto internet, tanto movil, tanto blackberry. Pero nada. Sigue faltando comunícación. Comunicación humana, sincera, de corazón. Pienso que los verdaderos sentimientos no salen a la superficie de esos medios. Y lo verdadero, lo auténtico, y sincero, se ...


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  • 26
    Mayo
    2014

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    La paloma que partió desde La Cumbre

       En la cumbre volaba una blanca paloma muy linda. Dulce, noble y cariñosa. Trabajadora y servicial. Protectora de los suyos como una leona, hospitalaria para los foráneos como si tuviera una concha para acogerlos. Hormiguita siempre juntando cositas, como decía ella, para sus hijitos y su marido.

       Ahora vuelve a ser paloma, y está revoloteando en nuestros corazones, en nuestro pensamiento, en nuestras almas.

       Cuántas cosas no debemos aprender aún de ella, ni en una ni en cien vidas más, podremos alcanzar tal sabiduría. Seguir la estela de su vuelo será nuestro consuelo, para intentar rozar con nuestros dedos un poquito de sus dones. ¿Podremos? intentémoslo.

       Qué penita perderla. No se quería ir, pero el de allá arriba la reclamaba, y a ver quien le dice que no.

       No es que lo ponga en duda Dios, pero en lo que puedas, dale un huequito especial, porque como esa paloma, no es fácil encontrar otra.

       Se quedó vacía la cumbre, ya nada es igual. Quitaste la rosa más bella del jardín de nuestras vidas, y nos quedamos huérfanos de nuestra madre y abuela. No, abuela no, abuelita, que sé que más le gusta que la llamemos.

       Aurelita, blanca paloma, al menos, sobrevuela un poquito de vez en cuando en nuestro pensamiento. Asesóranos en nuestras decisiones. Déjanos plumas de esperanza para poder sobrepasar algo mejor tu ausencia en el día a día de nuestra, ahora, vida frágil y triste. Porque contigo la vida era más llena, y el viento más débil.

       Ahora estará con la cafetera al fuego. Invitando a un rico café a Teodorito, Sarita, Juanito y otros tantos que ella quería. Y ellos le dirán, '¡Cómo te añorábamos madre!'.

       Un beso allá donde estés. Nunca te olvidaremos... nunca nos olvides.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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