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Como una brisa de esperanza
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Quiero dedicar estas palabras a todo aquel que tiene a un familiar en la UVI. Sí, como a tí Carmen Delia, o a cualquiera de tus hermanos, o a tí Sonia, como a tantos otros que no conozco. ...

Sobre este blog de Sociedad

Quisiera ayudar a tantos que lo necesitan!!!!. Tanto internet, tanto movil, tanto blackberry. Pero nada. Sigue faltando comunícación. Comunicación humana, sincera, de corazón. Pienso que los verdaderos sentimientos no salen a la superficie de esos medios. Y lo verdadero, lo auténtico, y sincero, se ...


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  • 07
    Febrero
    2013

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    ¿Quién dijo que no sé cocinar?

     

     
    Autor: Luz de Esperanza.
     
          Ingredientes.
     
    Para 2 personas:
    -        1 lámina de hojaldre.
    -        3 Manzanas.
    -        1 Nuez de mantequilla.
    -        2 cucharadas de mermelada de fresa (para pintar).
    -        Azúcar.
    -        Hojas de menta (para decorar).
    Elaboración.
     
        Estira el hojaldre y córtalo en 4 porciones, para cuatro momentos y así fraccionar el embrujo de su sabor. Pincha con un tenedor la parte central del hojaldre para que no suba cuando se esté horneando.
       Pela las manzanas, que darán gustito a lo prohibido. Córtalas por la mitad, retira los corazones aunque no has de ignorarlos, porque guardan la semilla del futuro incierto que nos espera. Convierte las manzanas en finas láminas, como para extender su delicioso manjar, posteriormente, sobre el hojaldre sin cubrir sus bordes.
       Coloca encima, trocitos de mantequilla resbaladiza, como esperanza que ayuda a soportar los momentos oscuros.
       Espolvorea como si se tratase de amor, dulce azúcar, para olvidar sinsabores. Y coloca las porciones en una bandeja apta para el horno con un papel para hornear, papel que sujete tan dulce repostería, cómo papel que envuelve líneas de palabras dichas con el corazón.
              Luego hornea a 200 grados, que el calor durante 20-25 minutos (con el horno precalentado), da la 
           temperatura necesaria para fundir sabores, colores y olores en un objeto compacto, como dos almas,
           encerradas en un mismo ser, unidas por el destino.
              Deja templar fuera del horno, que se estabilice, que vuelva a la temperatura ambiente, a este momento
            único en que estamos viviendo. Luego unta la superficie con mermelada sabor a ti, sabor a fresa.                
              Decora con una hojita de menta, agria, melancólica y expectante, como si fuese yo, que te admiro y junto a
            ti, quiero siempre estar, para olerte, para probarte, para vivir con tus aromas.
              Ahora, a servir.
              Y no olvides que para mí, dame doble ración. La necesito. Y quiero embriagarme con ese dulce sabor del amor, sabor, a ti.

     

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