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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 15
    Enero
    2012

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    CARTA ABIERTA A LUCIA CANO Y JOSÉ SELGAS, ARQUITECTOS (2)

     

     

     

     

     Recuerdo cuando el señor Ricardo Bofill, padre, tenía en su estudio de arquitectura la colaboración de un poeta, el eminente y añorado José Agustín Goytisolo, que luego publicó un magnífico libro de poesía, en el editorial El Bardo, bajo el título de Taller de Arquitectura. Los poetas sienten la vida de una manera tan peculiar que la hacen más amplia  y sentida. ¿Cómo no tener en cuenta, por consiguiente, a quien va a habitar un espacio de trabajo, cuando de lo que se trata es de mejorar su rendimiento, su cotidianidad y su felicidad a través de un área adecuada donde practica su profesión hora a hora, día a día, y estación a estación?.

    Cuando he visitado estas incomodas y angustiosas cocinas ha sido en el mes de enero, en un día soleado pero invernal, y la temperatura de la cocina hacía pensar en los peores presagios para meses donde la geografía de la zona, el calor que nos es habitual y el sol tradicional del sur aún no se muestran en su plenitud. ¿Qué será de ese lineal espacio, apenas con una altura que haga correr corrientes que refresquen a quien pasa horas en un cubículo que, a apenas unas semanas, ha tenido que dejar abierta una puerta para que pueda correr algo de aire, y dejar interrumpida una  salida que llevaba de la sala hacia las dependencias cercanas a los baños?, ¿o un espacio con cristales anaranjados que ya señalan huellas imborrables?. ¿Es hermoso trabajar con la sensación de que estamos siendo pisoteados?

    ¿Tan imposible resultaba ganar unas metros a los amplísimos pasillos de entrada o de restaurante para habilitar un espacio que sea tan modélico, cómodo y ejemplificador, como todo el resto del edifico que he podido ver?

     

     

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