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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 07
    Septiembre
    2011

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    COPAS MAL SERVIDAS: UN RIDÍCULO PROBLEMA

     

     

     

    Para terminar la noche el grupo decide tomarse una copa en una de las terrazas de la ciudad. El local no es ni de esos que da ensaladillas, ni cenas. Es un local de copas.

    Los contertulios piden cada uno una bebida diferente ante las ofertas de Rones, Ginebras y otras bebidas alcohólicas. La camarera trae una bandeja con las bebidas servidas. Es decir, el ron ya en la copa, la ginebra con el hielo y la tónica mezcladas, y el resto de cosas de la misma manera. Ante la sorpresa y tras oler el producto le indican a la buena muchacha, que ni el ron es Matusalem, ni la ginebra GVigne.

    La camarera, altiva y segura, dice que en ese local solamente sirven copas de nivel. Y ante el pequeño rifirafe los clientes  dejan sus bebidas sin tocar.

    Solamente pasados algunos largos minutos, ¿tanto cuesta encontrar unas botellas?, la camarera sale con las dos botellas en la mano. Las copas siguen sin ser tocadas. Y como una afrenta dice la buena señora: Si queréis os las cambios. Los clientes aceptan el cambio y comparan los aromas con las nuevas copas. Ni punto de comparación.

    Esta escena innecesaria peca por dos motivos. Deben de servirse las copas delante del cliente con la botella que éste ha pedido. Y ante cualquier duda y queja del cliente el servicio debe de tratar de enmendar errores, aunque estos pudieran no existir.

    Intoxicar una velada por falta de profesionalidad y arrogancia  del servicio es muy perjudicial para los locales. No basta con poner delante de los clientes chichas y chicos monísimos de tipos estilizados, hay que poner profesionales. Sencillamente. Que sepan responder a las expectativas de quien va a dejar sus dineros en los locales y solucionar cualquier imprevisto.

     

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