Blog 
De Grastronomía
RSS - Blog de Antonio Jesús  Gras

El autor

Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


Archivo

  • 28
    Septiembre
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    ¿DESAYUNAMOS COMO DEBEMOS?

     

     

     

    Mientras leo el tratado del doctor Jesús Llona y Garbiñe Badiola, publicado por Everest, y que se titula “160 desayunos para empezar el día”, me pregunto si en esta zona del mediterráneo somos más de desayunar o de almorzar.

    Parece absolutamente contrastado que el desayuno es la más importante del día, y sin embargo compruebo casi a diario que el almuerzo, ese tentempié que se alarga unos 30 minutos alrededor de las 10,30/11,30, es más utilizado para reponer fuerzas, tal vez porque nos hemos nutrido bastante regular a primera hora del día.

    Pero compruebo que nuestros entre nuestros locales de hostelería no hay ningún interés porque ese almuerzo reponedor tenga unas posibilidades más creativas/nutricionales que lo que generalmente exponen a diario en sus barras.

    De la tortilla al bocadillo, de las tostadas a determinada bollería, parece que no hay una propuesta que pueda hacer más agradable y saludable ese momento de recargar pilas.

    ¿Porqué no hay locales que dediquen un cuidado emocionante y creativo al hecho del desayuno o al hecho del almuerzo? Tal vez porque no somos capaces de reconocer la importancia que tiene ese momento, y lo suplimos con lo de siempre, que no es que esté mal, porque la mediterraneidad es suficientemente sabia como para haberse apoyado en el aceite, el pan, y el tomate, como base de una imaginería de bocadillos que no están en absoluto reñidos con la salud. Pero me sorprendo al pensar la atención descuidada que ofrece la hostelería de a diario en propuestas más coloristas e imaginativas, donde zumos y repostería podrían jugar con elementos salados.

    Si el mundo de  los cereales, que con tanta fortuna ha entrado en nuestros hogares, y que gracias a su fuente de energía, su riqueza de fibras y su poca aportación de caloría, se ha hecho un compañero natural en nuestra mediterraneidad, sería de agradecer que bares, y otros lugares donde recalamos, jugaran también con ampliar sus ofertas.

     

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook