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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 29
    Septiembre
    2011

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    ESE OASIS LLAMADO MERCADO

     

     

     

    Pasan a recogerme por casa mis amigos Ana y Yoni, para que visitemos con intenciones  buscadoras el mercado de Verónicas. En el futuro cercano su deseo de aprender a elaborar sushi, y para ello la visita al mercado tiene vital importancia, ya que el hacerse con buenas piezas de pescado es básico. Los materiales puramente técnicos ya los habían comprado, incluso habíamos coincidido en un artilugio de plástico que facilita la formación de los rollos, “made in Japan”, de una eficacia probada hace unas semanas con resultados espectaculares.

    Verónicas a cambiado para bien. En su planta inferior, donde básicamente encontramos la oferta del pescado, la colección de puestos se a ampliado, con una calidad muy alta. Y otros puestos, algunos dedicados a quesos, embutidos o hasta los de carne, ofrecen productos que hacen unos años ni se soñaban pero se echaban de menos.

    Desde unas estupendas hamburguesas de ternera, parmesano y foie, pasando por piezas de Comté francés, la oferta que a día de hoy muestra el clásico mercado habla de una ciudad que está cambiando en sus formas y deseos alimenticios, y emprendedores valientes se las hacen llegar.

    Si los mercados son el vientre de las ciudades, su discurso son los productos que sobre las mesas, o en las vitrinas de frío, aparecen. Y los colores brillantes, la amplia variedad, me hablan de tal manera que pasan por mi cabeza ideas para disfrutar de esas diversidades que disfruto con los ojos.

    ¿Por qué no una cata las diversas gambas provenientes de puertos como Huelva, Denia, Calpe, Almería o Mazarrón, para así comprobar las diferencias que las hermosas piezas transportan en sus carnes?

    Vamos de un puesto a otro, mirando en silencio, con los ojos muy despiertos, y elegimos unos trozos de lecha de la parte de la ventresca, un emperador blanco con brillos que deslumbran, parte del lomo de un salmón, y pese a mi reticencia, una pieza de atún y un grueso filete veteado de ijada de atún. Al llegar a casa mis primeras palabras son para mostrar la belleza de lo visto. Lo reconfortante que resulta haber encontrado un mercado vivo, apetecible, variado y que se moderniza.

     

     

     

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