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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 04
    Septiembre
    2011

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    JAZZ, PARIS Y UN COQ AU VIN

     

     

     

    Negra melodía de blues” es la segunda novela de la escritora Charlotte Carter  de la serie que protagoniza Nanette Hayes, y aunque se titula originariamente “Coq au vin”, los avispados editores de Siruela deben de pensar que el jazz es más intelectual que la cocina, además de estar más a pegado a la novela negra. Así que se permitieron ésta licencia tan frecuente en título de películas y novelas.

    Carter es una escritora que ha creado diversas series de libros, como Cook County Mistery"  donde su personaje principal es Cassandra Perry y se desarrolla en Chicago en 1968.

    Los libros donde la protagonista es la saxofonista de color Nanette Hayes son “El dulce veneno del jazz”, éste “Negra melodía de blues”, “Rapsodia en Nueva York”, y la sin traducir aún al castellano y sin publicar, claro, “Rooster's Riff”.

    Es una literatura muy sencilla, directa, agradable. Escrita para que el lector disfrute y se incorpore a la narración, para que no la abandone, y le sirva de claro divertimento durante las horas que dure la lectura. Amén de que los  amplio conocimientos y el mundo del jazz arroparán a los amantes de ésta música fascinante y nos incentivaran a tratar de oír los diversos temas que durante  la novela, como cabeza de capítulo, o en interpretaciones de saxo, o saxo violín, suenan en las diversas actuaciones que ya sea en calles, metros o escenarios, tienen lugar.

    En éste viaje que Nan hace a Paris en busca de Vivian, una tía suya, nos presenta una ciudad viva, repleta de gente, donde los bistró, los restaurantes, siempre ofrecen cosas apetecibles. Y el amor tiene nombre de André, violinista también americano, investigador de la vida de otros músicos de color llegados a la ciudad de la Luz.

    Paris puede ser tan jazzística como gastronómica. Es una buena propuesta recorrer alguno de sus buenos clásicos clubs donde grandes maestros que dejaron los EEUU se dejaron seducir por el clima cultural de la ciudad. Donde ya el 1926, en el club Ambassadeurs había tocado Florence Mill, donde Chester Himes, el novelista de género negro, comió en Fouqtet´s, donde se grabó Art Blakey aux Champs Elysée, tal vez el mejor disco de toda su carrera. O donde en el Paris Blue Note, hoy desaparecido, carmen Mcrae fue acompañado por Bud Powelly Dexter Gordon.

    Paris tiene historia jazzística, pero también gastronómica, y no hay que irse a los grandes restaurantes con larga historia y brillantes galardones gastronómicos, para encontrar pequeños locales que nos apasionen y permanezcan durante mucho tiempo en nuestra memoria. Todos los años aparecen novedades, cocineros conocidos que abren sucursales más económicas de sus locales para tratar de llevar la crisis que allí también se extiende, pese a la plaga de turismo , o jóvenes que abandonan brigadas impresionantes para probar suerte y crear locales que quieren llamar la atención en medio de tanta oferta culinaria.

    Novela bien construida, que atrapa al lector y le hará aficionarse al simpático personaje central, para recorrer sus aventuras. Paris bien vale una mesa, y una velada musical. Un regresar, pues para muchos es una ciudad que nos ha dado muy buenas horas, y la hemos ido viendo transformarse, casi a la vez que nosotros. O tal vez, más rápido que nosotros. Pues nuestra visión del mundo se ha ido haciendo grande tal vez por ir mirando, cada vez, cosas más minúsculas y con relativa importancia. Cosas mínimas que contienen y soportan cosas más grandes y evidentes. Lo minúsculo puede ser infinito.

     

     

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