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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 14
    Marzo
    2012

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    LA CATA REVELADORA DE ALBERTO RUIZ

     


     

    El catador se pierde si no tiene parámetros de referencia. Necesita agarrarse, como un escalador de subida libre, a cualquier cosa; un recuerdo, una similitud o una semejanza. La memoria y la naturaleza le sirven de biblioteca.

    Pero no podemos olvidar que los vinos están hechos para beber.

    Por ello ante las propuestas de Alberto Ruiz, mago de la Cava de Pyrene, aquella que sobre su cuerpo quemado  Hércules construyó un mausoleo hermoso y desproporcionado que hoy llamamos los Pirneos, nos encontramos muy indefensos, porque de los doce vinos que pudimos probar en la cata que disfrutamos en las instalaciones del restaurante el Churra (deliciosos boquerones sencillamente fritos) unos eran considerados, por el propio Alberto como “vinos naturales”, definidos así por la poca, escasa, intervención de la mano del hombre en sus resultados. El Romorantin 2010, de la bodega Puzelat, de la zona del Loira, un blanco de la uva casi desconocida romorantin, con notas de limón y melocotón, del que apenas se elaboran 1.200 botellas , o ese Arbois, de Lucien Aviet Trousseau 2008, con capa tan baja que parecía un rosado, sutil, complejo, tan poco intenso que apenas uno podía separarse de él. O esos acercamientos a Italia a través de Machiona, 2004 de la bodega La Stoppa, voluptuosidad en boca a más no poder, donde el equilibrio entre potencia y sabrosura se muestran en un ejemplo de libro de cata.

    Y qué decir de esa sidra de Pera de Normandía: “Poiré Granit” de Eric Bordalet, el mejor sidrero del mundo. Con esa nariz finísima, afrutada, que te hace soñar con más momentos así, donde puedan aparecer las dudas pero que sean vencidas por el propio vino, que a fin de cuentas es quien tiene que hablar y dejarnos de las defensas de los elaboradores, catadores, o distribuidores. El vino está hecho para beber, en compañía siempre es mucho mejor. Porque hay quien mira mejor y nos puede indicar la dirección adecuada.

     

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