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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 05
    Abril
    2012

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    LA CIUDAD OLIENDO A AZAHAR

     


     

    Este aroma de azahar que ocupa estos días las vías centrales de la ciudad no tiene su continuación en los platos que se sirven en restaurantes, o en casas. ¿Cómo es posible que no nos llevemos la calle a nuestras cocinas?. ¿Cómo es que no somos capaces de utilizar uno de los rasgos más evidentes de la murcianía , una estacionalidad constatable, sobre alimentos que encontramos en los mercados?

    Es como si los creadores de sabores se cortaran los apéndices olfativos a la hora de cocinar. ¿Este frescor procedente de naranjos, limoneros o cidros, que medicinalmente siempre ha sido dado a los que se desmayan, y que es muy utilizado en infusiones para calmarnos, no podría servirnos para acompañar ensaladas, o carnosos pescados? ¿No deberíamos utilizar más su aceite esencial, llamado “nerolí” para inundar las masas de nuestros bizcochos, magdalenas, monas o plum cakes?

    Me parece que perdemos una oportunidad de oro al no transmitir lo que vive en el aire, durante estos primeros días primaverales, para que acompañe algunas de las piezas que estos días son estrellas, como el cordero o determinados pescados de deliciosa textura marina. La obligación del cocinero es aprovechar todo lo que tiene a su alrededor, y éstos armas dulzones, plomizos, tendentes a la serenidad, deberían formar parte de nuestros platos estos días. Más si tratan de mitigar problemas como la ansiedad, el insomnio o el espasmo, más ahora que sabemos que nuestro dirigente turístico comienza a hacer maniobras para enterrar un aeropuerto que no debería haberse comenzado nunca a construir.

    Azahar contra la megalomanía de parques y aeropuertos. Una sencilla flor como símbolo de la lucha contra tanta estulticia de despacho, despilfarrador. Pero que esté presente en nuestros platos, en nuestras tapas, en nuestros caldos o infusiones. Porque no tener presente la vida que ocurre a nuestro alrededor es como vivir en babia, eso sí, con 27.000 € para viajar  de la zeca a la meca.

     

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