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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 08
    Agosto
    2011

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    LAURA ESQUIVEL, FILOSOFA CULINARIA

     

     

     

    A muchos escritores les encasquetamos una obra y no los sacamos de ahí. Tienen esa suerte/desgracia. A Laura Esquivel, mexicana del 50, con su primera obra, “Como agua para chocolate”, consiguió un notable éxito mundial, más cuando su obra fue llevada a la pantalla. Obra que además de conectar con ese realismo mágico que nos habían regalado escritores como Juan Rulfo o Gabriel García Márquez, por citar sólo dos exponentes de lo que fue un terremoto en la literatura, se alza como capitana de un género que con el paso de los años tomará cada vez más fuerza, y me refiero a la literatura donde la cocina es su gran baza.

    Pero será en su libro, que podría ser considerado menor, “Intimas suculencias” donde la Laura Esquivel nos regale su pensamiento más profundo y revolucionario tomando las enseñanzas culinarias ofrecidas por sus mayores: “Es inminente la llegada de una nueva revolución y pienso que ahora no se va a dar de afuera hacia dentro, sino a la inversa. Ésta consistirá en la recuperación de nuestros ritos, de nuestras ceremonias, en el establecimiento de una nueva relación con la tierra, con el universo, con lo sagrado. Todo esto solo es posible en los espacios íntimos. Es ahí, alrededor del fuego, donde surgirá el “Nuevo hombre” como resultado de una labor de pareja”.

    Un libro hecho de retales, de artículos, discursos, cuentos, que componen, sin embargo, la profundidad de lo minúsculos.

    Algunas veces las grandes obras no tienen que tener muchas páginas. El menú memorable no tiene porqué estar compuesto por innumerables platos, por innumerables sorpresas. Muchas veces las olvidamos, y nos quedamos entretenidos con un recuerdo muy determinado y justo. Frente a los tomos de páginas tremendas, “bella del señor” “guerra y paz” o “olvidado rey Gudú” aquéllas líneas de Monterroso y el dinosaurio ¿recuerdan?: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

    Frente a los 35/42 platos de los menús ofrecidos en elBulli, con la sorpresa anual de las nuevas investigaciones, el bocadillos que nos comemos en el cine de verano, la sopa que nos entona el cuerpo y tiene perceptibles y delicadas notas de ajo, el arroz dominical que reúne a los miembros de la familia, el pan que hemos elaborado con nuestras manos, contemplamos embelesados su fermentación, y esperamos ansiosos que transite el tiempo caliente del horno para ofrecerlo a nuestros seres más queridos.

    “Recuperar la cocina como un espacio de conocimiento donde se hace arte y vida. En donde se unen los productos de la tierra con los del aire, el presente con el pasado”.

    Cocinar puede implicar un doble viaje, de lo exterior hacia lo interior, de lo universal hasta nuestra cocina provinciana y privada, o de los interior, lo cercano y minúsculo hasta su universalización. Cada uno debe de saber elegir, en cada momento de su vida, lo que mejor necesite, y lo que mayor placer pueda causarle. No hacen falta grandes alardes y productos exóticos para festejar, porque “uno es lo que come, con quién lo come y cómo lo come”. Vamos, casi como los Bilbao y la manía que tienen de nacer donde les apetece, o eso dicen ellos.

     

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