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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 04
    Agosto
    2011

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    LOS DILEMAS DE LOS OMNIVOROS

     

       

     

    “Lo que nos llevamos a la boca no solo indica quiénes somos, sino que pone de manifiesto inquietudes y transforma los espacios donde se distribuyen los alimentos en inventarios que reflejan con precisión una sociedad”. Son palabras del cocinero Andoni Lusi Aduriz, prologuista y editor del libro de Michael Pollan “El dilema del omnívoro”.

    El señor Pollan, amén de periodista, ha sido definido por el New York Times como un

    “gourmet intelectual liberal”, aunque no tiene mucho mérito, porque el señor Pollan trabaja para dicho medio y ya se sabe que entre colegas siempre hay cierto cariño, ¿verdad, compañeros?

    Pollan ha escrito en los últimos años algunos títulos fundamentales para comprender lo que realmente deberíamos comer. En “el detective en el supermercado” nos habló de que las pastas integrales, las frutas y las verduras deberían ser las bases de nuestra alimentación. Alejarnos de las bebidas con gas, cobre todo Coca Cola y aquellas que amenazan con ser de gran utilidad o virtud para nuestra salud. “No deberíamos comer nada que nuestra abuela no comería. Tendríamos que fijarnos más en los productos naturales y desechar los elaborados”.

    La pregunta que abre la nueva obra de agitador de mentes alimenticias es bastante simple: “¿Qué deberíamos comer? Para contestarse se toma sus buenas 508 páginas, amén de las casi cincuenta de agradecimientos y clarificaciones.

    El libro podríamos dividirlo en tres grandes cuestiones: La primera parte narra la granja industrial, de cómo el maíz ocupa demasiado espacio en la alimentación y los peligros evidentes de los Fast food, llámense McDonalsd´s, KFC, Pizza Hut o Applebee´s “las comidas industriales están a nuestro alrededor, después de todo; integran la cada alimentaria de la que la mayoría de nosotros nos alimentamos la mayor parte del tiempo”. Hablando de la comida de la casa de Ronald, el payaso siniestro, nos dice: Quizá la razón de que nos la comamos tan deprisa sea que no resiste una degustación. Cuanto más te concentras en su sabor, más te das cuenta de que no sabe a nada conocido”. Casi todo lo que comen muchos americanos está hecho de maíz y petróleo. z

     La segunda trata sobre la comida orgánica, tanto en negocios gigantes como “Whole Foods” hasta en granjas relativamente pequeñas. Y muestra la granja Polyface, ejemplo de lo que debería ser éste tipo de instituciones, donde hay sistemas pastoriles de cría, especies perennes, policultivos, se trabaja con energía solar, abastecen básicamente mercados locales, se trabaja de forma biológica, con fertilizantes locales, y su maíz se emplea par pienso para pollos. “Nunca nos hemos considerados orgánicos, sino “ultraorgánicos” dice su creador George Naylor.

      La tercera sección el autor nos narra su experiencia siendo cazador y recogedor de hongos, para poder alimentarse a si mismo. Incluso nos deja como prueba evidente

    la elaboración de un menú donde podemos leer: Tostadas de habas y paté de jabalí de Sanoma. Fetuccini al huerto con colmenillas de fuego eléctrico.  Pierna estofada y lomo de cerdo salvaje de Sanoma a la parrilla. Levadura natural Levain del este de la Bahía. Ensalada del huerto muy local. Gallete de cerezas Bing. Tisana  de Camomila. Petit Syrah 2003. Como ven todo es posible.

    Libro que ayudará, igual que el de hace unos días, de Jonathan Safran Foer “Comer animales”, a despertar conciencias, y a que realmente podamos comer lo que debemos de comer. Será beneficioso para nuestras dietas  y para el planeta. Ser combativos siempre es un acto a tener en cuenta, aunque sea a la hora de comer.

     

     

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