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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 30
    Marzo
    2012

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    “MALAFOLLÁS” EN EL MERCADO DE VERÓNICAS


     

    Partamos de esta base: Malafollá “es una suerte de mala hostia gratuita que los granadinos y murcianos, repartimos sin ton ni son a todo aquel que nos rodea y que, en ningún caso, denota mal carácter, ni mala educación, ni animadversión en particular por el interlocutor. Tampoco denota desinterés o apatía en el granaíno/murciano, como dicen algunos”.

    Estas palabras de José Ladrón de Guevara, a las que he introducido por dos veces la palabra “murciano”,vienen al caso por cosas que oigo, y que oyen algunos amigos cuando pasan por el Mercado camino del Aula de Cultura Gastronómica, y me la cuentan, algo así como asombrados/escandalizados.

    “Parece que viene bastante gente a eso del Aula”, “no te creas, responde la aludida, son siempre las misma, que las tengo bien gipás”.

    “A ver lo que nos acaba costando esto de las charletas”.

    Estos dos comentarios han provocado diversas conversaciones con amigos, con conocidos, incluso con gente del mercado.

    No puedo ser muy parcial hablando del tema del Aula. Lo llevo dentro, tan dentro que lo he parido y lo he tenido que dejar vivo para que sirviera de disfrute, de encuentro. Y me llego a hacer dos preguntas al vuelo de estas observaciones hechas por placeros: ¿Acaso no se enorgullecen ellos de tener clientela fija?. ¿No resultaría asombroso que siempre fueran las mismas cuarenta/cincuenta personas las que visitan el aula?. ¿No son capaces de reconocer los rostros nuevos que ahora les compran, o tienen los ojos tan cansados que solo ven los fantasmas del pasado? Como decía aquél señor tan pragmático: “ladran, luego cabalgamos”

     

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