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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 07
    Mayo
    2011

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    ¿QUIÉN HA DICHO QUE NO TENEMOS BLANCOS DE INTERÉS EN ESPAÑA?

     

     

     

     

     

    La anécdota es sustanciosa, y pese a ello es verdad, lo que la sitúa en el punto de convertirse en una reflexión. Un bodeguero pícaro, con gran credibilidad en el mundo del vino, en dos momentos diversos saca la misma botella a dos de los tres distribuidores de vinos que probablemente más saben del tema en España. Uno de ellos no duda en situar el vino en Borgoña, zona sur, Macon, incluso le dice la parcela de donde puede proceder el vino.  El Otro también lo sitúa en Borgoña pero unos kilómetros más arriba, en la zona de Chalon. Y los dos llegan al mismo punto por cuestiones diversas. Mientras que uno encuentra que la mineralidad lo sitúa en esa zona que sin ser grande es de altísimo nivel, el otro piensa que es de altísimo nivel pero le falta un poco para desarrollarse. El bodeguero sonríe feliz. El vino es un viura de Rioja, Añadas frías 2007, con un precio de 45€.

    El trabajo que se ha realizado en los campos españoles por mano de sus “nuevos” técnicos, con formaciones en escuelas de enología de todo el mundo, ya está dando frutos más que sabrosos, diversos, ricos y que asombran a los especialistas.

    En la cata realizada sobre vinos blancos secos, monovarietales autóctonos españoles, con 12 botellas diversas, de doce uvas diversas, las caras de los asistentes estaban entre el asombroso y la felicidad. Asombro por comprobar que la variedad de uvas autóctonas, sin estar todas las que podían ser consideradas dentro de esa familia, ofrezca una colección de sabores tan variopinta. Felicidad porque todos los vinos tienen un discurso propio, sus precios, menos la última botella catada, están en el equilibradísimo sector de los 5. 50€ hasta los 13.50€, y desde luego todos hablan de futuro.

    La palomino del ejercicio de la Navazos/Nieport 2009 la hacen única y una filigrana dentro del mundo de las manzanillas. La Moscatel utilizada en el Cosecha Dorada 2010 nos muestra un camino hacia lo amargo insospechado pero aromático. La verdejo del Groc 2010 deja de hablar de plátano y piña para dar nuevos rumbos. La albariño del Tricó 2008 ofrece una boca que retorna 30 años atrás. La treixadura del Viña Mein 2009 asume la fermentación en madera como si ésta apenas se hubiera realizado. La garnacha blanca de Orto 2009 expresa la oscuridad, seriedad y misterio de una uva que parecía que no podía dar matices en blanco. La Malvasía de Abel Mendoza 2010 o la Torrontés de éste mismo productor, regalan dos vías diferentes para acercarse al placer, con rigor. La albillo del Marañones Pies descalzos 2009 nos abre los sentidos a una uva que creíamos desaparecida y que puede convertir a más de uno en seguidor de ésta zona hasta hace poco tan vinícola. Y la expresión calcárea de esa Xarello que Can Rafols elabora en unas tierras con un poder infinito hacia mineralidades auténticas e insospechadas.  

    Los vinos españoles están aprendiendo a ganar acidez y longevidad. Qué noticia tan fantástica. Los vinos españoles están ahí para no esconderse, ser descubiertos y disfrutar encendidamente con sus múltiples lecturas. No perdamos más oportunidades. La realidad está ahí. Hagámosle caso, por una vez, con el sacacorchos en la mano.

     

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