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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomía

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 16
    Abril
    2011

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    TIEMPO


     

    Tiempo para dejar las leguminosas en agua, sólo el necesario. Tiempo para que la levadura ponga en marcha su funcionamiento milagroso y el pan tome sabores ácidos. Tiempo para que el croisan  se dore en el horno. Tiempo para esperar que las piezas de magdalenas con relleno de frambuesa/chocolate se enfríen. Tiempo para que la masa de las pastas adquiera la necesaria consistencia y soporte el peso del rodillo sin quejarse, sin abrirse, sin romperse. Tiempo para que los aromas que habitan la pizza dominen sobre la cocina y llamen a los comensales con esa voz silenciosa y perseverante que poseen solo los perfumes. Tiempo para curar el salmón, las anchoas o la caballa, bajo una sal con especias y ofrezca notas punzantes. Tiempo para que el queso madure hasta su expresión máxima y si es crema lo que tiene que dar, que la dé, si es suntuosidad, que nos lo regale. Tiempo para ir dorando la cebolla, para conseguir un color que emocione al caldo donde la vamos a dejar reposar para que el caldo pase a ser sopa, y sopa con apellido. Tiempo para elegir las verduras, para observar los pescados, para recargar nuestra maltrecha despensa de urbanitas que pierden la vida detrás de relojes incendiarios. Tiempo para cocinar como si la vida nos fuera en el salteado de peras con apio que descansará sobre el plum cake de tomate y queso fresco. Tiempo para observar como sube un soufflé tras los cristales calientes del horno y volvernos niños durante la inflamación dulce tiene lugar. Tiempo para cocinar. ¿O habré querido decir para vivir?

     

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